
CDMX.- 29 de mayo de 2017
La charla entre dos hombres que se encontraban la madrugada de ayer en las afueras de una tienda de abarrotes, en el cruce de las calles Carpintería y Labradores, fue interrumpida por una “lluvia de balas”; y pese a que intentaron correr para ponerse a salvo, no lo lograron y terminaron perdiendo la vida en el lugar, y al verlos caer, los agresores huyeron de ahí.
A bordo de una motoneta, dos sujetos circularon a baja velocidad al ver que en la tienda se encontraban presuntos enemigos, y cuando los tuvieron en la “mira”, accionaron sus armas de fuego y varios de los disparos se incrustaron en sus cuerpos; estos sujetos tenían 22 y 32 años de edad, y junto a ellos quedó también un perrito bóxer que al momento del ataque les hacía compañía.
Varios de los balazos dieron en la cabeza de esas personas, quienes tenían su domicilio en las cercanías del lugar donde quedaron sin vida; por ello, al salir los vecinos a ver lo ocurrido, se acercaron hasta donde se encontraban las dos personas, y ya cuando estuvieron cerca de ellos, se percataron que habían dejado de existir, por lo que les dieron aviso a los familiares de las víctimas.
Con el dolor reflejado en sus rostros, los familiares se hincaron a un costado de los cadáveres, y minutos más tarde se presentaron en el lugar policías comisionados en la Colonia Morelos, quienes aseguraron el área y colocaron unas sábanas de color blanco sobre los cuerpos, mismas que se comenzaron a teñir de rojo al tener contacto con la sangre que salía de la cabeza de los difuntos.
Sin dejar de permitirles a los familiares que estuvieran con las dos víctimas, les hicieron la sugerencia de evitar mover los cuerpos, así como los casquillos que se encontraban en el lugar, porque se trataba de evidencia que sería recabada por los peritos de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, quienes marcaron el área, y el agente del ministerio público en la Delegación Venustiano Carranza dio fe de los hechos.
Llegaba entonces el trago más amargo para los dolientes, y fue el ver cómo eran levantados los cuerpos de sus familiares, a quienes trasladaron al anfiteatro delegacional, en donde acudieron a ser testigos de identidad y tras hacer el papeleo les fueron entregados los restos mortales de los hombres de 22 y 32 años