Por: Luis Jesus Morales
El presidente en funciones del gobierno español, Pedro Sánchez, declaró este martes: «Lo que vimos fue un gesto inaceptable.»
La intervención del líder del país indica la magnitud de la controversia que rodea al presidente de la Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales.
El pasado domingo, Rubiales sorprendió a muchos al darle un beso en la boca a la jugadora Jenni Hermoso durante la celebración de la Copa del Mundo que la selección femenina de España había ganado en Sidney, Australia. Millones de espectadores vieron en directo este gesto, que fue considerado por muchos como inapropiado por parte del máximo representante del fútbol español.
Inicialmente, Rubiales intentó minimizar la importancia de su acción en una publicación en redes sociales donde respondió a sus críticos. Sin embargo, la controversia creció aún más, y finalmente emitió un vídeo de disculpa. En él, expresó: «Seguramente, me he equivocado», y argumentó que se dejó llevar por la «efusividad» del momento, destacando que «no hubo mala fe por ninguna de las dos partes».
Sánchez afirmó que estas disculpas «no son suficientes» ni «adecuadas» e instó a Rubiales a tomar «más medidas para aclarar lo que vimos», lo que se interpreta como una solicitud de su dimisión.
Es importante destacar que el gobierno no tiene la autoridad para destituir a Rubiales, ya que no tiene control sobre la Federación, y solo los miembros de este organismo pueden tomar una decisión así.
Además del presidente, numerosas personalidades de la política y la sociedad en España han criticado duramente el comportamiento de Rubiales en los últimos días, llegando a calificarlo como violencia sexual y exigiendo su dimisión. Jenni Hermoso también se pronunció sobre el beso esa misma noche durante la celebración del título, expresando: «Eh, pero no me ha gustado», en tono jocoso.
Posteriormente, la RFEF emitió un comunicado en el que la jugadora declaraba que fue «un gesto mutuo completamente espontáneo debido a la inmensa alegría de ganar un Mundial». Sin embargo, no se ha podido verificar si las declaraciones fueron realizadas por ella.
La controversia se vio agravada por otro gesto inapropiado captado por las cámaras justo después del partido, cuando España se proclamó campeona del mundo. En medio de la euforia, Rubiales se tocó la entrepierna con la mano de manera aparentemente intencionada, lo que se interpretó como un gesto obsceno y completamente fuera de lugar. La polémica en torno a las acciones de Rubiales ha eclipsado en parte la verdadera noticia: la histórica victoria de las jugadoras españolas al ganar su primera Copa del Mundo de fútbol.