Por: Luis Jesus Morales
Cada vez es más común encontrarse con noticias sobre el descubrimiento de restos humanos en fosas clandestinas en diferentes partes de México. Los titulares de los periódicos y las últimas noticias en línea suelen informar sobre el hallazgo de grupos de personas en estas excavaciones ilegales.
La Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas, que opera bajo la Secretaría de Gobernación, define una fosa clandestina como «un lugar donde una o más personas son enterradas de manera anónima e ilegal». Además, se refiere a ellas como lugares donde se ocultan deliberada o indiscriminadamente uno o más cadáveres y/o restos humanos, impidiendo que las autoridades sancionen y investiguen las razones detrás de estos entierros.
Estas fosas clandestinas se convierten en «sitios donde ilegalmente se depositan, degradan, ocultan o transportan restos humanos no arqueológicos y otros indicios relacionados con cuerpos o restos que sean susceptibles de procesamiento forense». La intención detrás de esto es ocultar el paradero de las víctimas y, por lo tanto, evitar que se investigue el crimen o las causas de la muerte.
En México, desde 2020 hasta 2022, se ha encontrado al menos una fosa clandestina en todos los estados. Aunque algunos estados, como Guerrero, Sonora y Veracruz, son conocidos por ser áreas problemáticas en este tema, ninguna entidad ha quedado exenta de esta preocupante realidad que afecta al país.
Según el estudio «Buscar entre el dolor y la esperanza» de la Universidad Iberoamericana, durante este período se registraron un total de 1,134 fosas clandestinas, que contenían 2,314 cuerpos y 2,242 restos humanos. La cantidad de hallazgos varía año tras año, con 402 fosas en 2020, 364 en 2021 y 368 en 2022.
El informe de la universidad señala que algunas entidades experimentaron un aumento significativo en el número de fosas encontradas en 2022 en comparación con 2020. Quintana Roo tuvo un aumento cinco veces mayor, pasando de un hallazgo en 2020 a seis en 2022. Hidalgo experimentó un aumento cuatro veces mayor, Chihuahua tres veces mayor y Puebla dos veces mayor.
Por otro lado, ocho estados registraron una disminución en el número de fosas informadas de 2020 a 2022. Entre ellos destacan Zacatecas, con una disminución del 72%, Oaxaca con un 55%, y Guerrero con un 51%.
Estos alarmantes hallazgos demuestran la urgencia de abordar el problema de las fosas clandestinas en todo el país y trabajar en soluciones para poner fin a esta perturbadora tendencia.