Por: Luis Jesus Morales
El presidente Andrés Manuel López Obrador ha alegado que la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) fabricó acusaciones en contra del exsecretario de la Defensa Nacional, el general Salvador Cienfuegos, quien había sido previamente señalado por vínculos con el crimen organizado.
López Obrador expresó que su descontento se basa en la creencia de que la DEA intervino en asuntos que él considera una violación de la soberanía de México. Durante su gobierno, llevaron a cabo una investigación que concluyó que se habían fabricado cargos contra el exsecretario de Defensa del gobierno anterior, y que la detención de Cienfuegos en octubre de 2020 en Los Ángeles fue motivada por venganza.
En enero de 2021, la Fiscalía General de la República (FGR) anunció que, tras exhaustivas investigaciones, no se encontraron pruebas de delitos relacionados con la salud pública ni lavado de dinero en el caso del general Cienfuegos. Por consiguiente, la FGR determinó no ejercer acción penal en su contra. En ese momento, Cienfuegos ya había sido repatriado a México como resultado de las gestiones de López Obrador.
El presidente acusó a la DEA y sus representantes de enojo persistente, sugiriendo que buscaban debilitar a las Fuerzas Armadas de México y al Ejército Mexicano, colocándolos en una posición vulnerable ante acusaciones infundadas, para así poder influir en asuntos mexicanos, una situación que, según López Obrador, les había sido permitida durante la administración del expresidente Felipe Calderón.