Científicos de la UNAM desarrollan estómago artificial que imita perfectamente las funciones del órgano humano
Ciencia. A 01 de junio, 2024. Damallanti Martínez
El cuerpo humano, una máquina magnífica que opera con eficiencia y precisión, ha sido una fuente de inspiración para muchos científicos. En su afán por entender mejor los procesos biológicos sin causar daño a personas o animales, se han dedicado a desarrollar órganos artificiales. Recientemente, científicos del Instituto de Ciencias Aplicadas y Tecnología de la UNAM han sorprendido al mundo con su creación de un estómago artificial, capaz de imitar de manera perfecta los movimientos y funciones del estómago humano.
El estómago, un órgano esencial del aparato digestivo, se encuentra en el centro del abdomen superior y tiene una forma de ‘J’. Su función principal es digerir los alimentos que llegan desde la boca y el esófago mediante enzimas y jugos digestivos, que son altamente ácidos. Estos ácidos, junto con los movimientos mecánicos de las paredes del estómago, convierten el bolo alimenticio en un líquido espeso llamado quimo, que luego pasa al intestino delgado donde se absorben los nutrientes.
Los creadores de este innovador estómago artificial, Gabriel Ascanio Gasca y Alberto Caballero Ruiz, han diseñado un dispositivo de resina con membranas de silicona que imitan las paredes gástricas del estómago humano. Este dispositivo puede ejercer presiones de 20 a 25 milímetros de mercurio, similares a las del estómago natural, lo que explica por qué no sentimos los movimientos digestivos después de comer.
Además, el estómago artificial cuenta con una cámara que suministra agua y jugos biliares, y simula los movimientos de contracción y relajación, reproduciendo el movimiento de peristalsis del estómago humano. Su apariencia translúcida permite observar el proceso de desintegración mecánica y química de los alimentos y medicamentos en su interior.
El principal objetivo de este órgano artificial es realizar procesos de degradación de productos nutricionales y farmacéuticos, que deben desintegrarse en menos de 20 minutos, según la farmacopea. Sin embargo, también ha sido probado con otros alimentos como frutas y embutidos, demostrando su versatilidad.
Los investigadores de la UNAM están impresionados por el éxito de este estómago artificial y planean seguir adelante con el desarrollo del siguiente órgano involucrado en la digestión: el duodeno, donde se absorben los nutrientes de los alimentos en el organismo.