Científicos e investigadores descubren especies desconocidas en aguas profundas
Océano. A 09 de Junio, 2024. ✍️ Sunashi Rivera
En una reciente expedición al Océano Pacífico, investigadores y científicos han descubierto una impresionante variedad de animales en las profundidades marinas, incluyendo pepinos de mar transparentes, esponjas con forma de cuenco y cerdos de mar rosados. Este hallazgo fue posible gracias a una misión de investigación de 45 días realizada en la zona Clarion Clipperton, ubicada entre México y Hawái, que culminó en marzo.
Entre los científicos a bordo del buque de investigación británico James Cook se encontraba Thomas Dahlgren, ecólogo marino de la Universidad de Gotemburgo y del instituto de investigación NORCE. Dahlgren subraya la singularidad de estas áreas, describiéndolas como las menos exploradas del planeta. Según él y otros científicos, solo una de cada diez especies animales que habitan estas profundidades ha sido descrita científicamente.
El área investigada es parte de las Llanuras Abisales, extensas regiones de aguas profundas que se encuentran a profundidades de entre 3,500 y 5,500 metros. Aunque estas llanuras cubren más de la mitad de la superficie terrestre, su fauna sigue siendo en gran medida un misterio. La exploración de estas zonas remotas permite a los científicos descubrir nuevas especies y ecosistemas, similar a los descubrimientos del siglo XVIII.
Para Dahlgren, esta experiencia es excepcionalmente emocionante, ofreciendo una rara oportunidad de añadir significativamente al conocimiento científico. Los habitantes de estas profundidades han desarrollado adaptaciones únicas para sobrevivir con la escasa nutrición disponible. La mayoría de estos animales dependen de los desechos orgánicos, conocidos como nieve marina, que caen desde las capas superiores más productivas del océano. Como resultado, los organismos filtradores como las esponjas y los alimentadores de sedimentos como los pepinos de mar dominan estas comunidades. A pesar de la limitada disponibilidad de alimentos, la diversidad de especies en estas áreas es sorprendentemente alta, mostrando una variedad de adaptaciones especializadas.
Durante la expedición, el equipo utilizó un vehículo operado a distancia (ROV) para capturar imágenes y recolectar muestras de la vida en el fondo marino. Una de las especies destacadas fue una esponja de vidrio en forma de copa, reconocida por su increíble longevidad, pudiendo vivir hasta 15,000 años. Además, el equipo documentó la presencia del cerdo de mar rosado, un pepino de mar del género Amperima, que se desplaza lentamente por las llanuras abisales en busca de sedimentos nutritivos. Estos pepinos de mar, considerados algunos de los animales más grandes hallados en la expedición, actúan como aspiradoras del fondo oceánico, especializándose en encontrar sedimentos que han pasado por pocos sistemas digestivos.
El propósito principal de la expedición fue mapear la biodiversidad en esta zona, que está siendo considerada para la extracción de metales raros utilizados en tecnologías verdes como paneles solares y baterías de automóviles eléctricos. Varios países y empresas buscan autorización para extraer estos metales de los nódulos minerales que se encuentran en el fondo marino. Los científicos, preocupados por los posibles impactos de la minería, están recopilando datos sobre las especies existentes y la organización del ecosistema para evaluar las posibles consecuencias.
Dahlgren enfatiza la importancia de comprender mejor este entorno para proteger las especies que lo habitan. Actualmente, el 30% de estas áreas marinas están protegidas, pero se necesita más información para determinar si estas medidas son suficientes para evitar la extinción de estas especies.
Las Llanuras Abisales, situadas a profundidades entre 3,500 y 5,500 metros, no son tan planas como su nombre sugiere. Estas regiones están llenas de crestas y pequeños montes submarinos que pueden elevarse cientos de metros desde el fondo oceánico. Sin embargo, estas elevaciones no son suficientemente significativas como para ser reflejadas en la mayoría de los mapas existentes. El entorno de estas llanuras es extremadamente pobre en nutrientes. Los pocos nutrientes disponibles provienen de fuentes hidrotermales distantes o de los cadáveres ocasionales de ballenas que se hunden hasta el fondo. La mayoría de los nutrientes se originan en la productiva superficie del mar, a varios kilómetros de altura, de donde solo un pequeño porcentaje llega al fondo en forma de nieve marina.
Fuente: Canaria Senred.
