Alerta Comecarne por freno a importaciones de pollo brasileñas que amenaza desabasto y precios en México 

Alerta Comecarne por freno a importaciones de pollo brasileñas que amenaza desabasto y precios en México

 

México. A 30 de mayo de 2025. Redacción

 

El Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne) ha encendido las alarmas en el sector agroalimentario mexicano. Advierte sobre una inminente desestabilización del mercado avícola nacional si se mantiene la suspensión total de las importaciones de pollo provenientes de Brasil. La medida, adoptada por las autoridades sanitarias mexicanas como precaución ante la detección de un brote de influenza aviar H5N1 en una granja comercial de Río Grande do Sul, amenaza con generar desabasto y un repunte en los precios de uno de los alimentos básicos en la dieta mexicana.

Brasil, gigante productor de carne, se ha consolidado como el segundo principal proveedor de pollo para México, supliendo alrededor del 36.7% de las importaciones totales. Esta dependencia hace que cualquier interrupción en el flujo comercial tenga repercusiones directas y significativas en el abasto y, consecuentemente, en el bolsillo de los consumidores.

“La suspensión total de las importaciones desde Brasil, de prolongarse, podría generar un desabasto considerable de carne de pollo en nuestro país y, como consecuencia lógica, un incremento desmedido en los precios que ya hemos comenzado a observar en la última quincena”, señaló Comecarne, en un comunicado reciente. Y es que el efecto dominó no se limita al punto de venta; miles de establecimientos dedicados a la elaboración de productos alimenticios que dependen de la carne de pollo importada verían comprometida su operatividad, afectando a toda una cadena de valor.

Ante este escenario, Comecarne ha planteado una solución que busca equilibrar la protección sanitaria con la estabilidad del mercado: la regionalización. Esta estrategia consiste en permitir la importación de productos avícolas exclusivamente de aquellas zonas de Brasil que se declaren libres de influenza aviar, aislando únicamente las regiones afectadas. “Es un modelo que ya aplicamos exitosamente con otros socios comerciales, como Estados Unidos, y que ha demostrado su eficacia para contener riesgos sin estrangular el comercio”, explicó.

México, con un consumo per cápita de pollo que ronda los 38 kilogramos anuales, depende en parte de las importaciones para satisfacer su demanda interna, especialmente en cortes específicos como piernas, muslos y pechugas que son esenciales para la industria procesadora. Si bien la producción nacional ha experimentado un crecimiento sostenido, no es suficiente para cubrir la totalidad de la demanda.

La situación actual subraya la complejidad de proteger la sanidad agropecuaria sin generar distorsiones económicas severas. La balanza entre la precaución ante una enfermedad de alto impacto como la influenza aviar y la necesidad de garantizar el abasto y precios justos para la población mexicana es un desafío que el gobierno y la industria deberán sortear con urgencia para evitar una crisis avícola de mayores proporciones.

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