El desierto del Néguev revela un tesoro bizantino de 1.600 años

El desierto del Néguev revela un tesoro bizantino de 1.600 años

 

a 15 junio 2025. Lizeth Cuahutle

 

 

Tras más de tres décadas enterrado, uno de los mosaicos más importantes del periodo bizantino en Israel es restaurado y abierto al público en Merhavim.

 

 

En el árido paisaje del desierto del Néguev, a escasos kilómetros de la frontera con Gaza, ha resurgido una joya del arte bizantino: el mosaico de Be’er Shema, una obra de 1.600 años descubierta en 1990 junto a las ruinas de un antiguo monasterio y que ahora, tras un largo proceso de restauración, se expone por primera vez al público.

 

El hallazgo, considerado uno de los más relevantes de las últimas décadas en la región, forma parte de un antiguo monasterio bizantino que operaba como comunidad autosuficiente dedicada a la producción de vino. Durante las excavaciones arqueológicas también se localizaron un lagar, recipientes de almacenaje y restos de estructuras asociadas al comercio y la vida religiosa.

 

 

El mosaico, compuesto por 55 medallones formados por miles de teselas de piedra, vidrio y cerámica, ofrece un recorrido visual por escenas mitológicas, cotidianas y faunísticas. Se pueden observar cazadores, animales exóticos, frutas, cestas, y representaciones simbólicas que reflejan la complejidad cultural del mundo bizantino entre los siglos IV y VII d.C.

 

La calidad artística y narrativa del mosaico sugiere la intervención de un maestro artesano y confirma la relevancia del monasterio dentro de la red de asentamientos de la región, ubicado estratégicamente sobre una antigua ruta nabatea-romana que conectaba Halutza con la costa de Gaza.

 

 

Tras su descubrimiento, el mosaico fue cubierto nuevamente para protegerlo del deterioro ambiental. Sin embargo, la falta de mantenimiento y el paso del tiempo amenazaban con su desaparición. Fue gracias al programa estatal “Antigüedades en Casa” impulsado por la Autoridad de Antigüedades de Israel y el Ministerio de Patrimonio que se decidió su recuperación definitiva.

 

Hoy, la pieza ha sido trasladada a la sede del Consejo Regional de Merhavim, donde ha sido integrada a un jardín arqueológico con acceso público, señalización explicativa y espacios adaptados para visitantes de todas las edades. Las autoridades esperan que este espacio se convierta en un nuevo polo cultural y turístico para el sur de Israel.

 

 

Para los expertos, la reapertura del mosaico representa mucho más que un logro arqueológico: es un símbolo de recuperación del patrimonio y un puente entre el pasado y el presente. En una región frecuentemente asociada al conflicto, el arte antiguo vuelve a ocupar un lugar central como herramienta de educación, identidad y cohesión comunitaria.

 

El mosaico de Be’er Shema vuelve así a contar su historia, no solo como vestigio del mundo bizantino, sino como recordatorio del valor de conservar y compartir el legado cultural en pleno siglo XXI.

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