La danza de los Parachicos alegría que resiste el tiempo en Chiapa de Corzo

La danza de los Parachicos alegría que resiste el tiempo en Chiapa de Corzo

 

28 junio 2025. Lizeth Cuahutle

 

Cada enero, en Chiapa de Corzo, Chiapas, la historia se viste de madera tallada, rebozos y sonajas. Los Parachicos, personajes de una de las tradiciones más alegres y emblemáticas del país, inundan las calles con danzas, risas y fe.

 

Vestidos con sarapes coloridos, máscaras de rostro blanco y pelucas rubias, estos danzantes giran y brincan al ritmo de los tambores y flautas, mientras agitan sonajas hechas de hojalata. No importa el calor ni el cansancio: la fiesta dura días y la alegría es contagiosa.

 

La leyenda cuenta que todo comenzó con un milagro. Una señora española buscaba la cura para su hijo enfermo, y un indígena local lo hizo reír con su baile y su disfraz. Desde entonces, bailan «para el chico». Parachico.

 

Pero más allá del mito, esta celebración representa la fuerza de la identidad chiapaneca, la mezcla viva entre el mundo indígena y el mestizaje colonial. Es una tradición que se hereda, que se vive desde la infancia, y que ha resistido siglos sin perder su esencia.

 

En 2010, la danza fue reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, pero para quienes la celebran, ese título es solo un adorno. La verdadera recompensa es ver cómo la sonrisa de un niño se parece tanto a la de aquel primer chico que, con solo un baile, volvió a creer en la vida.

Pincel de luz, usa cookies estrictamente necesarias, así como otras tecnologías similares, para poner en funcionamiento este sitio web y brindarle una mejor experiencia de usuario. Aceptar Leer más