El amanecer de la civilización: Göbekli Tepe

El amanecer de la civilización: Göbekli Tepe

 

Internacional. A 3 de agosto de 2025. Redacción

 

En las colinas áridas del sureste de Anatolia se esconde uno de los mayores enigmas de la historia humana: Göbekli Tepe. Este complejo arqueológico, cuyo nombre se traduce como «colina barrigona», ha reescrito lo que creíamos saber sobre el nacimiento de la civilización, y sus misterios siguen fascinando a científicos y al público por igual.

 

Por más de dos décadas, excavaciones minuciosas han revelado un sitio monumental que ha sido datado en el año 9,600 a.C. Esto lo convierte, por mucho, en la estructura ceremonial más antigua conocida en el planeta, superando en miles de años a monumentos icónicos como Stonehenge o las pirámides de Giza. Pero lo que realmente desconcierta a los expertos no es solo su antigüedad, sino quiénes lo construyeron.

 

Tradicionalmente se pensaba que la construcción de templos y centros sociales solo era posible después de que las comunidades humanas se asentaran, dominaran la agricultura y desarrollaran una jerarquía social compleja. Sin embargo, Göbekli Tepe fue edificado por sociedades de cazadores-recolectores nómadas, que, según los hallazgos, aún no conocían la agricultura.

 

El sitio consiste en una serie de recintos circulares u ovalados, caracterizados por enormes pilares de piedra caliza en forma de ‘T’. Estos monolitos, algunos de los cuales superan las 10 toneladas, están ingeniosamente tallados con relieves de animales salvajes como zorros, serpientes, jabalíes, escorpiones y buitres. Estas representaciones detalladas y simbólicas sugieren un rico mundo espiritual y una cosmología compleja.

 

El arqueólogo alemán Klaus Schmidt, quien dirigió las excavaciones desde 1996 hasta su muerte en 2014, fue el primero en reconocer la importancia del sitio. Su teoría, respaldada por la evidencia, es que Göbekli Tepe no era un simple lugar de residencia, sino un centro de peregrinación y culto. Schmidt propuso que la necesidad de construir y mantener este lugar sagrado pudo haber sido el catalizador que obligó a las personas a organizarse en grupos más grandes, a desarrollar nuevas tecnologías y, eventualmente, a sentar las bases de la agricultura y la vida sedentaria.

 

Lo más enigmático de todo es que, después de siglos de uso, el sitio fue deliberadamente enterrado por sus propios constructores alrededor del 8,000 a.C. por razones que aún son desconocidas. Las estructuras fueron cuidadosamente cubiertas con tierra y escombros, preservándolas para su eventual descubrimiento.

 

Hoy, Göbekli Tepe, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, nos obliga a replantearnos la narrativa de la historia. ¿Fue la religión, y no la agricultura, la fuerza motriz que impulsó a la humanidad a crear las primeras civilizaciones? La «colina barrigona» de Turquía susurra una nueva historia, una que apenas estamos comenzando a descifrar.

 

Foto: Créditos a quien correspondan

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