El sistema inmunológico podría estar atacando el cerebro en el Parkinson un hallazgo que cambia la visión de la enfermedad
3 de agosto de 2025. Lizeth Cuahutle
Un nuevo estudio ha revelado que el sistema inmunológico podría jugar un papel clave en el desarrollo del Parkinson, al atacar por error proteínas del cerebro. Esta hipótesis, que cobra cada vez más fuerza, podría abrir el camino hacia nuevas herramientas de diagnóstico y tratamientos más efectivos.
Tradicionalmente, el Parkinson ha sido considerado una enfermedad puramente neurológica, pero esta investigación sugiere que también puede tener un componente autoinmune. El hallazgo se centra en ciertas células T, glóbulos blancos encargados de defender al cuerpo, que en personas con Parkinson reaccionan contra la proteína PINK1, indispensable para la salud de las mitocondrias (las centrales energéticas de las células).
El estudio también aporta una pista importante sobre por qué el Parkinson afecta más a los hombres que a las mujeres. Los investigadores observaron que los hombres con Parkinson presentan niveles seis veces más altos de células T reactivas contra PINK1, en comparación con hombres sanos. En mujeres, ese aumento apenas fue significativo.
Este hallazgo sugiere que las diferencias inmunológicas entre sexos podrían estar involucradas en la mayor prevalencia masculina de esta enfermedad.
Desde hace tiempo se sabe que la inflamación en el cerebro puede acelerar la pérdida de neuronas que producen dopamina, responsables del control del movimiento. Ahora, el estudio fortalece la idea de que esa inflamación podría ser causada directamente por el sistema inmune, que ataca el cerebro como si fuera una amenaza.
Esto ubica al Parkinson en un nuevo grupo de enfermedades con posible origen autoinmune, como ocurre con la esclerosis múltiple.
Uno de los mayores desafíos del Parkinson es que sus síntomas suelen aparecer cuando ya ha habido daño cerebral irreversible. Pero si se logra identificar la respuesta de las células T antes de que aparezcan los síntomas, se podría diagnosticar la enfermedad en una etapa temprana.
Este tipo de marcador inmunológico permitiría detectar a personas en riesgo y comenzar tratamientos preventivos.
Además, si se confirma que la actividad anormal del sistema inmune acelera la enfermedad, podrían desarrollarse tratamientos dirigidos a bloquear o modular esa respuesta, protegiendo así las neuronas antes de que sea demasiado tarde.
Los investigadores también han señalado que otras proteínas como la alfa-sinucleína, implicada en la formación de depósitos tóxicos en el cerebro, podrían ser atacadas por el sistema inmunológico en personas con Parkinson. Esto sugiere que la enfermedad es más compleja de lo que se pensaba, con múltiples frentes de ataque desde dentro del propio organismo.
Si los estudios futuros confirman estos hallazgos, estaríamos ante un cambio radical en la forma de entender y tratar el Parkinson. Dejaría de verse como una simple degeneración neuronal para reconocerse como un trastorno con un fuerte componente inmunológico.
Eso abriría nuevas vías terapéuticas y permitiría avanzar hacia una medicina más personalizada, con herramientas preventivas y tratamientos que no solo traten los síntomas, sino que ataquen la raíz del problema.