Nostradamus del médico renacentista al profeta eterno del fin del mundo

Nostradamus del médico renacentista al profeta eterno del fin del mundo

 

a 17 agosto 2025. Lizeth Cuahutle

 

¿Qué hay en el futuro y cómo se acaba el mundo? Son preguntas que han fascinado a la humanidad durante siglos. En el siglo XVI, un médico francés llamado Michel de Nostradame, mejor conocido como Nostradamus, aseguró tener las respuestas. Sus célebres profecías, llenas de lenguaje enigmático, aún hoy generan temor, curiosidad y debate.

 

Entre sus supuestas visiones para 2025 se mencionan guerras prolongadas, plagas y hasta una “bola de fuego” que podría destruir la Tierra.

 

 

Nostradamus nació en **1503** en Saint-Rémy-de-Provence, Francia, en el seno de una familia judía convertida al catolicismo. Estudió medicina, lenguas clásicas y herboristería, y se dedicó a tratar a las víctimas de la peste bubónica. Sus remedios, que mezclaban prácticas médicas con alquimia y astrología, le dieron fama en toda Francia.

 

Pero su vida también estuvo marcada por tragedias: perdió a su primera esposa y a dos hijos por la peste, y en 1538 fue acusado de herejía tras criticar una estatua religiosa. Logró librarse de una condena que pudo costarle la vida y continuó viajando y ejerciendo como médico.

 

 

A mediados de la década de 1550, Nostradamus comenzó a publicar almanaques anuales con predicciones sobre política, clima y eventos futuros. El éxito fue inmediato: su estilo poético y misterioso lo volvió famoso, y pronto fue requerido por figuras poderosas, incluida Catalina de Médicis, reina de Francia.

 

En 1559, una de sus predicciones más citadas pareció cumplirse: había escrito que un “león joven” moriría en combate, y ese mismo año el rey Enrique II falleció tras un torneo de justas. El impacto fue tal que aumentó su prestigio y el aura de misterio que lo rodeaba.

 

 

Los seguidores de Nostradamus aseguran que anticipó sucesos como:

 

La ejecución de Carlos I de Inglaterra en 1649, tras escribir que el Parlamento mataría a su rey.

El Gran Incendio de Londres de 1666, al hablar de “bolas de fuego” que arrasarían la ciudad.

El ascenso de Napoleón y de Hitler, a quienes describió en sus textos como grandes enemigos de la humanidad.

 

Sin embargo, sus escritos son tan vagos que han permitido reinterpretaciones a lo largo de los siglos, adaptándose a distintos contextos históricos. Tanto que incluso Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi, utilizó sus textos para manipular el miedo y ganar apoyo en la Segunda Guerra Mundial.

 

 

Entre sus predicciones más famosas está la del “gran Rey del terror” que caería del cielo en julio de 1999, interpretada como una señal del apocalipsis. Aunque nada ocurrió, su reputación como profeta del fin de los tiempos se reforzó con el paso de los años, alimentada por cada crisis global.

 

 

Nostradamus murió en 1566, probablemente a causa de la gota, pero dejó más de mil cuartetas que aún son objeto de estudio, reinterpretación y controversia. Para muchos, fue solo un médico renacentista con talento para la poesía y la astrología; para otros, un visionario que pudo vislumbrar el futuro.

 

Más de cinco siglos después, su nombre sigue despertando temor y fascinación. Como señala el historiador Stephen Bowd, “la profecía sigue dando forma a las esperanzas y temores del mundo entero”.

 

Al final, quizás lo más fascinante no sea si Nostradamus predijo o no el futuro, sino la eterna necesidad humana de buscar respuestas sobre lo desconocido.

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