Así nació la medicina: de los rituales antiguos a la ciencia de curar
a 12 octubre 2025. Lizeth Cuahutle
Las enfermedades han acompañado al ser humano desde sus orígenes. Los científicos han hallado signos de caries en restos de Australopithecus, tumores en el Homo erectus y artrosis en los neandertales. Ya en tiempos prehistóricos, nuestros antepasados practicaban entablillados y trepanaciones, demostrando un temprano interés por curar heridas y aliviar el dolor.
Con la aparición de la agricultura y los grandes asentamientos, la humanidad enfrentó nuevos enemigos invisibles: virus y bacterias. El aumento de la población, junto con la ganadería, favoreció la propagación de enfermedades como el cólera, la viruela o la tuberculosis. Sin saber su causa, las civilizaciones antiguas atribuyeron estos males a castigos divinos o a espíritus malignos.
En Mesopotamia, los sacerdotes eran los principales sanadores. Sin embargo, los babilonios también desarrollaron una amplia farmacopea con más de 500 remedios elaborados a partir de hierbas, minerales y productos animales. Ya en el siglo VII a. C. observaban la respiración, el pulso y la orina para diagnosticar enfermedades como la lepra o la tuberculosis.
Egipto se convirtió en otro gran centro médico. En sus Casas de la Vida, los aprendices estudiaban anatomía, cirugía y farmacología. Los médicos egipcios registraron 44 conductos del cuerpo por donde creían que fluían los líquidos vitales. Su medicina incluía enemas, ungüentos, aceites y remedios naturales con miel, cerveza y plantas, además de prácticas quirúrgicas avanzadas, como las descritas en el Papiro Edwin Smith.
En Grecia, la medicina dio un salto hacia la razón. Hipócrates (460–370 a. C.) propuso que las enfermedades tenían causas naturales, no divinas. Sus enseñanzas quedaron reunidas en el Corpus Hippocraticum, base de la medicina moderna. Estableció también la ética médica, donde el deber del médico era cuidar y acompañar al paciente.
Roma heredó el conocimiento griego y lo perfeccionó con técnicas quirúrgicas, anestesia y una amplia lista de fármacos. El médico Galeno (129–200 d. C.) profundizó en anatomía y fisiología, describiendo la función del corazón y la circulación sanguínea. Su influencia perduró más de mil años y sentó las bases de la medicina occidental.
Así, desde las trepanaciones neolíticas hasta las observaciones de Galeno, la historia de la medicina muestra el largo camino que recorrió la humanidad para transformar la superstición en ciencia y el ritual en conocimiento.