El uso ritual de la adormidera, un vínculo perdido entre mujeres y espiritualidad en la antigüedad mediterránea

El uso ritual de la adormidera, un vínculo perdido entre mujeres y espiritualidad en la antigüedad mediterránea

 

A 19 octubre 2025. Lizeth Cuahutle

 

Una reciente investigación propone una reinterpretación del uso histórico del opio en la Europa mediterránea, enfocándose en su dimensión ritual y simbólica en manos de las mujeres desde el Neolítico hasta la antigüedad tardía. A través de un análisis arqueobotánico y textual, la autora revela cómo la adormidera, inicialmente un cultivo agrícola, se vinculó con la fertilidad, lo femenino y la trascendencia espiritual.

 

El estudio, publicado en la Revista de Arqueología Americana, plantea además una lectura ecofeminista: el paso del opio de los rituales sagrados a su mercantilización y uso médico durante la época helenística habría provocado la pérdida de un saber femenino ancestral.

 

 

Las primeras evidencias de Papaver somniferum datan del VI milenio a.C. en el Mediterráneo occidental, con hallazgos en yacimientos de Italia, Francia y España. Durante el Neolítico, la planta se utilizaba principalmente por sus propiedades alimenticias y oleaginosas, aunque pronto se descubrieron sus efectos narcóticos. En la Cueva de los Murciélagos se hallaron restos de cápsulas y semillas, e incluso indicios de vómito humano asociado a su consumo, lo que sugiere un uso ritual.

 

Con el tiempo, la adormidera se expandió hacia Centroeuropa y se convirtió en una de las aportaciones europeas al catálogo mundial de plantas psicoactivas.

 

 

Durante la Edad del Bronce, la adormidera adquirió un fuerte significado simbólico. En Creta y la Grecia micénica, su imagen se vinculó a la fertilidad y la experiencia extática. Un ejemplo icónico es la Diosa de las adormideras, una estatuilla cretense del 1300 a.C., que muestra cápsulas abiertas de la planta y una expresión de éxtasis, haciendo alusión directa a los efectos narcóticos del opio.

 

En Micenas, anillos sello de oro representan figuras femeninas ofreciendo adormideras a diosas, reforzando la conexión entre mujeres, fertilidad y trance. Durante el Bronce y la Edad de Hierro, la adormidera se convirtió en emblema de lo femenino sagrado, asociado a divinidades como Deméter, Afrodita, Hera y Nix, y su representación se extendió a templos, exvotos y monumentos funerarios.

 

 

El uso ritual del opio se consolidó en la Edad de Hierro bajo la supervisión de mujeres especializadas en prácticas religiosas o chamánicas. Textos griegos y latinos, como La Odisea, Ovidio o Virgilio, describen el consumo de la planta en contextos rituales, recordando la memoria cultural de su manejo por mujeres iniciadas.

 

Hallazgos arqueológicos, como un recipiente metálico con residuos de morfina en una tumba femenina de Macedonia del Norte (siglo VII a.C.), sugieren que estas mujeres pudieron haber sido sacerdotisas del opio, reforzando su dimensión sagrada.

 

 

A partir de la época helenística, el opio pasó a formar parte de la farmacopea médica y del comercio a gran escala, controlado por médicos varones. Esto marcó el fin de su uso ritual y su vínculo con lo femenino, transformando una droga sagrada en producto farmacéutico.

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