Rodrigo Paz Pereira es el nuevo Presidente de Bolivia
19 de octubre de 2025. La Paz, Bolivia
El senador centrista Rodrigo Paz Pereira ha sido elegido como el nuevo presidente de Bolivia, en lo que fue la segunda vuelta del balotaje presidencial. Con este resultado, el político del Partido Demócrata Cristiano (PDC) pone fin a casi dos décadas de gobiernos ininterrumpidos del Movimiento al Socialismo (MAS), inaugurando un nuevo ciclo político en la nación andina. La jornada electoral, que se desarrolló con tranquilidad y alta participación, reflejó el deseo mayoritario de los bolivianos por un cambio de rumbo.
Los datos duros de la votación, provistos por el Sistema de Transmisión de Resultados Preliminares (Sirepre) del Tribunal Supremo Electoral (TSE), muestran una ventaja clara e irreversible para el candidato del PDC. Con más del 97% de las actas electorales computadas, Rodrigo Paz Pereira se impuso con el 54.57% de los votos válidos. Su rival, el expresidente conservador Jorge «Tuto» Quiroga, de la alianza Libre (AL), obtuvo el 45.43%. En cifras aproximadas, el nuevo mandatario sumó 3.341.812 sufragios, frente a los 2.786.475 obtenidos por Quiroga.
La participación ciudadana en esta histórica segunda vuelta fue notablemente alta, con un índice de votos emitidos que osciló entre el 85% y el 89% del padrón electoral. Del total de votos emitidos, los votos válidos representaron el 94.56%. Un elemento a destacar fue la presencia de votos nulos y blancos, que, aunque solo son considerados para fines estadísticos en el balotaje, alcanzaron el 4.69% y el 0.75% respectivamente.
El presidente electo, quien asumirá el cargo el próximo 8 de noviembre, ha logrado capitalizar un amplio espectro del electorado descontento con la anterior gestión, con un discurso que apela a la reconciliación nacional y a un modelo económico enfocado en el «capitalismo para todos» y la lucha contra la corrupción.
No obstante, Paz enfrentará de inmediato el desafío de reactivar una economía en crisis y de construir la gobernabilidad necesaria en una Asamblea Legislativa fragmentada, lo que requerirá de capacidad de negociación y de la conformación de alianzas con diversas fuerzas políticas.