La tradición del Día de Muertos que se burla de la muerte, así nacieron las calaveras literarias mexicanas
A 01 noviembre 2025. Lizeth Cuahutle
Las calaveras literarias, uno de los elementos más representativos del Día de Muertos en México, surgieron en el siglo XIX como una forma de sátira social y política que utilizaba el humor para hablar de la muerte y de personajes públicos. Hoy, continúan siendo parte esencial de la celebración, manteniendo viva una tradición que combina ironía, crítica y memoria colectiva.
De acuerdo con la Universidad Iberoamericana de Hidalgo, estas composiciones son “epigramas o versos rítmicos que utilizan la figura de la muerte como pretexto para parodiar a personas o situaciones”, usualmente acompañadas de ilustraciones de la Catrina, el icónico esqueleto creado por el grabador José Guadalupe Posada.
Las primeras calaveras literarias fueron publicadas en 1879 en el periódico El Socialista, de Guadalajara, bajo el nombre de “panteones”. Su existencia fue polémica: en distintos momentos fueron censuradas debido a que servían como vehículo para expresar inconformidad política o social.
Durante el periodo posterior a la Revolución Mexicana, las calaveras se popularizaron aún más, dirigidas a figuras públicas como Diego Rivera o Rodolfo Gaona. En la década de 1940, el Taller de Gráfica Popular contribuyó a expandir su difusión mediante grabados y publicaciones.
Actualmente, las calaveras literarias continúan apareciendo en prensa, redes sociales, escuelas y espacios culturales durante los últimos días de octubre y primeros de noviembre. Sus autores estudiantes, periodistas, artistas o ciudadanos comunes— mantienen viva la intención original: reírse de la muerte y, al mismo tiempo, reflexionar sobre la vida.
En México, la muerte no solo se recuerda: se escribe, se dibuja y se satiriza. Y en cada verso, la tradición se renueva.