Científicos argentinos descubren un mecanismo que fortalece a las células productoras de insulina
17 de noviembre de 2025. Lizeth Cuahutle
Investigadores del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina) y la Universidad Austral identificaron un nuevo mecanismo que permite que las células beta del páncreas, responsables de producir insulina, aumenten su resistencia frente al daño.
El hallazgo, publicado en Cell Death & Disease, abre nuevas posibilidades para el desarrollo de tratamientos contra la diabetes.
El equipo del Laboratorio de InmunoEndocrinología, Diabetes y Metabolismo del Instituto de Investigaciones en Medicina Traslacional (IIMT) descubrió que la exposición previa a dosis muy bajas de interleucina-1 beta (IL-1β) una molécula inflamatoria puede preparar a las células beta para resistir mejor situaciones posteriores de estrés.
Aunque tradicionalmente la IL-1β se consideraba perjudicial para estas células, los científicos demostraron que, en cantidades pequeñas, activa un proceso adaptativo protector conocido como hormesis.
La investigación se llevó a cabo en líneas celulares y en islotes pancreáticos de ratón y rata.
Primero, las células fueron expuestas a bajas concentraciones de IL-1β. Después, se sometieron a altos niveles de citoquinas proinflamatorias, similares a las que se observan en diabetes tipo 1 y tipo 2.
Los resultados mostraron que las células previamente “entrenadas” resistieron mejor el daño.
La diabetes afecta a más de 500 millones de personas en el mundo y se caracteriza por la pérdida o deterioro progresivo de las células beta.
En diabetes tipo 1, el hallazgo abre la posibilidad de reactivar células beta latentes.
En diabetes tipo 2, donde predomina la inflamación crónica, fortalecer la resistencia celular podría resultar especialmente útil.
Aunque por ahora los resultados provienen de modelos animales, el equipo ya trabaja con islotes pancreáticos humanos para evaluar su posible aplicación clínica.
El descubrimiento abre la puerta a desarrollar tratamientos que activen la respuesta adaptativa de la hormesis, ya sea con IL-1β o con otros estímulos que ayuden a preservar la función de las células productoras de insulina.
Los especialistas aclararon que, aunque este avance no se traduce todavía en terapias inmediatas, representa un paso clave en el conocimiento básico que permitirá crear estrategias futuras para mejorar la calidad de vida de quienes viven con diabetes.