Procastrinación en la vida diaria.
Procrastinar es ese hábito tan común de dejar para después lo que sabes que deberías hacer ahora.
Procrastinar no es simplemente dejar algo para después, si no aplazar tareas de importancia por otras que son más agradables o fáciles.
Eso puede traer consecuencias negativas. En realidad, se trata de una forma de evasión emocional. No tiene tanto que ver con la pereza como con cómo nos sentimos frente a una tarea.
Por lo general, procrastinamos cuando una actividad nos genera incomodidad, ansiedad, aburrimiento o incluso miedo al fracaso.
Así, preferimos distraernos con algo que nos resulte más fácil o placentero, aunque eso nos aleje de lo que realmente necesitamos hacer.
En otras palabras procrastinar es retrasar los deberes aún sabiendo que eso podría traer consecuencias.
Las razones por las que procrastinamos pueden ser muy diversas. Sin embargo, para entenderlas mejor, podemos organizarlas en tres grandes categorías:
Factores psicológicos:
*Miedo al fracaso
*Baja autoestima
*Perfeccionismo
*Intolerancia al aburrimiento
*Dificultades en la gestión emocional
Factores contextuales:
*Tareas poco claras
*Entornos con muchas distracciones
*Falta de estructura o plazos definidos
Hábitos adquiridos:
*Uso excesivo del móvil
*Falta de rutinas
*Recompensas inmediatas constantes
A veces la procastinacion no suele ser un gran problema ahora bien, cuando esta conducta se convierte en un hábito frecuente, puede traer consigo consecuencias importantes:
*Aumento del estrés y la ansiedad
*Sentimientos de culpa o frustración
*Pérdida de oportunidades
*Baja productividad
*Problemas en el trabajo o en los estudios
*Deterioro de la autoestima
Por Alejandra Escobedo, con informacion de Mente Contenta.
