Cuando Alaska formó parte del Imperio español: la presencia olvidada de España en el norte de América

Cuando Alaska formó parte del Imperio español: la presencia olvidada de España en el norte de América

 

1 de febrero. Internacional. Lizeth Cuahutle

 

Antes de convertirse en territorio ruso y, posteriormente, en parte de Estados Unidos, Alaska estuvo bajo la soberanía del Imperio español durante el siglo XVIII. Aunque esta etapa es poco conocida, diversas expediciones confirmaron la presencia y toma de posesión española en el extremo norte del Pacífico americano.

 

Durante ese periodo, las costas del Pacífico norte se convirtieron en un espacio estratégico disputado por España, Rusia y Gran Bretaña. La expansión rusa desde Siberia hacia las islas Aleutianas encendió las alertas de las autoridades de la Nueva España, que temían una amenaza directa a sus dominios en América del Norte.

 

Ante este escenario, el rey Carlos III ordenó expediciones hacia el noroeste con el objetivo de explorar y reafirmar la soberanía española. Entre los principales exploradores se encontraban Juan Pérez, Bruno de Hezeta, Juan Francisco de la Bodega y Quadra, Esteban José Martínez y Salvador Fidalgo, quienes recorrieron extensas zonas del actual litoral canadiense y de Alaska.

 

En 1790, el capitán Salvador Fidalgo, al mando de los Voluntarios de Cataluña, navegó por las costas del sur de Alaska y tomó posesión formal del territorio en nombre del rey Carlos IV. Durante esta expedición fundó Puerto Córdova y el enclave de Valdez, nombres que aún permanecen en el mapa del estado estadounidense.

 

La presencia española no se limitó a actos simbólicos. Las expediciones realizaron intercambios con pueblos indígenas, levantaron mapas, efectuaron estudios naturales y construyeron instalaciones defensivas, como el fuerte de San Miguel en la bahía de Nutca, en la actual Columbia Británica, considerado la primera colonia europea establecida en esa región.

 

La bahía de Nutca se convirtió en un foco de conflicto internacional cuando, en 1789, fuerzas españolas apresaron buques británicos que operaban sin autorización. Este hecho provocó la llamada crisis de Nutca, que estuvo cerca de derivar en un conflicto armado entre España y Gran Bretaña. El diferendo se resolvió mediante las Convenciones de Nutca, que permitieron la navegación de otras potencias, aunque marcaron el inicio del declive de la influencia española en el Pacífico norte.

 

Con el tiempo, España optó por retirarse de la región para concentrar sus recursos en la defensa de la Alta California. No obstante, su legado permanece en topónimos como Valdez, Córdova, el glaciar Malaspina y antiguos registros cartográficos y arqueológicos. Las exploraciones españolas alcanzaron la península de Kenai y superaron los 60 grados de latitud norte, dejando constancia de una etapa poco difundida de la historia imperial española.

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