Muerte de «El Mencho» desata disputa global por el control del cartel de las cuatro letras y sus rutas en 40 países
23 de febrero de 2026. México. Redacción
La caída de Nemesio Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», ha sumergido al Cártel de las cuatro letras en una crisis de sucesión que amenaza con desestabilizar el mercado del narcotráfico en los cinco continentes. Tras confirmarse el deceso del líder máximo, diversas facciones internas han iniciado una pugna violenta para heredar el control de una estructura criminal que, hasta la fecha, mantiene presencia operativa y alianzas estratégicas en más de 40 países.
El vacío de poder dejado por Oseguera Cervantes pone en riesgo la cohesión de la organización, cuya jerarquía vertical dependía estrictamente de su mando. Actualmente, la disputa se concentra entre el círculo familiar cercano, y los jefes de plaza regionales que controlan puertos clave como Manzanillo y Lázaro Cárdenas.
Esta ruptura interna no solo se manifiesta en los bloqueos carreteros registrados este lunes en el occidente de México, sino que anticipa una reconfiguración de las rutas de trasiego a nivel internacional.
A nivel global, el dominio del grupo delincuencial en mercados de alto valor, como Europa y Oceanía, queda en la incertidumbre. La organización ha logrado consolidar redes de distribución de fentanilo y cocaína mediante alianzas con la ‘Ndrangheta italiana y mafias en Australia y Nueva Zelanda.
Expertos en seguridad advierten que la falta de un liderazgo unificado facilitará que grupos rivales, intenten absorber estas conexiones transnacionales y arrebatar el suministro de precursores químicos provenientes de China e India.
La fragmentación del grupo, fenómeno conocido como «balcanización», es el escenario más probable según analistas de inteligencia.
De concretarse, las células del grupo delincuencial en Estados Unidos, donde operan en los 50 estados, podrían comenzar a actuar de forma autónoma, rompiendo la cadena de suministro y generando una nueva ola de violencia fronteriza.
Mientras tanto, las autoridades de los tres niveles de gobierno en México mantienen una vigilancia extrema ante la posibilidad de que la guerra por la sucesión escale en las principales zonas urbanas del país.