De puta madre
Poeta en el Congreso de Tlaxcala
Alberto Aguilar.
La LXV legislatura del Honorable Congreso de Tlaxcala inició sesión a las diez de la mañana con cinco minutos; siete horas antes, poco más poco menos, en los territorios de Santa Ana Chiautempan, la poeta tlaxcalteca Marisol Nava Hernández tuvo un sobresalto; adelantito de la medianoche pero tampoco muy cercano al amanecer, cuando la luna se pone regrandota pero tampoco sorprende al más ojón, unas olas inmensas se revolcaban en su pecho: ¡Llegaba con anchísima dilación y desvergonzados minutos impuntuales al recibimiento de los aplausos y los parabienes por su trayectoria ininterrumpida de 27 años de catedrática universitaria. Interrumpida quedaba su puntualidad, su paso a la gloria en vida, su palabra poética y libresca, su emblemática figura, su dicción quirúrgica, su olfato de investigadora Nivel I, su disciplinado andar escolar.
Ya no es el amanecer, tampoco la hora del amigo en tienditas con patio en Tlaxcala, pero todavía esta crónica cabe en un día específico, mayo 5 de dos mil veintiséis, es día de labores en los espacios todos del Congreso del Estado de Tlaxcala y, más en específico, en la Sala de Sesiones, en la que de manera pública se realizaría la Sesión Extraordinaria Pública y Solemne, y, como único punto de acuerdo, otorgar la Presea “José Arámburu Garreta, 2026”, a la también investigadora Marisol Nava Hernández por su trayectoria como docente y poeta. ¿Se puede tal binomio? Claro que sí y para los desmemoriados ahí están sus libros en espera de un cautivo lector.
–Esa Mary, porque así siempre le hemos dicho de cariño, Mary, era bien lista cuando fue alumna en la primaria.
–A propósito de lo que dices, baja la voz que ahorita viene la otra lista.
–Ah, ya, ya, ya entendí jijí.
“Se pide a la Secretaría proceda a pasar lista de asistentes de Diputadas y Diputados que integran esta LXV Legislatura y hecho lo anterior informe con su resultado”.
Se informa que hay cuórum. Sólo dos diputadas pidieron permiso para inasistir. Se aprueban los contenidos del día. Lectura del acta anterior, con fecha treinta de abril del año en curso. Se dispensa la lectura con voto a favor de manera económica. Lectura de dictamen con proyecto de acuerdo para desincorporar del patrimonio del ayuntamiento de Altzayanca Tlaxcala catorce unidades vehiculares.
De la Orden del Día, todo se fue desarrollando en la Sesión, aprobado con veintitrés votos a favor, cero en contra.
Como si estuvieran en el Congreso esas catorce unidades vehiculares prontas a largarse del nombrado municipio, así arrancó la lectura cual bólido parlante, y estuvo bien, porque en el cumplimiento de esa formalidad, los legisladores relajaban compostura, los invitados de la poeta terminaban por llegar y este cronista andaba de fila en fila a ver qué podía escuchar.
–En la cuarta fila del lado derecho está la familia de la doctora Marisol Nava. Se parecen todos un montón.
–Esa señora, la más bonita, la de cabello blanco, ha de ser su mamá. Tienen la misma sonrisa, el mismo verdor.
–Por supuesto, es su mami. Todos le dicen Mamá Lupita y guisa resabroso. El texmole le queda bien rico.
Los asistentes a la Sesión Solemne, del lado del pueblo, del público, de los espectadores, van experimentando cosas. Se acoplan al acto performativo de los diputados y diputadas con su respectivo pago de silencio y compostura desde su butaca ajena y lejana, lejos de las dos banderas monumentales de la tribuna y de los bloques de vidrio que sirven de cerco y tienen, cada uno, grabado el escudo de la Muy Noble y Leal Ciudad de Tlaxcala.
Cual asistentes a misa dominical, quienes llegaron se sientan en grupos de familia, amigos, condiscípulos, pares, compañeros de gremio o se aíslan cual libres solitarios. Los visiblemente adaptados son los jóvenes fotorreporteros. Saben el ritmo de las sesiones. Los momentos en que pueden cotorrear “a la discre” entre ellos. Unos portan chaleco que presume en lo ancho de la espalda la palabra PRENSA, otros andan más de civil pero con cámara fotográfica siempre en mano.
–La Doctora Marisol fue mi maestra en Filosofía y Letras. Nadie como ella para ilustrar las mitologías griegas y latinas. Fascina su voz, su pasión. Lo comparte como si fuera su primera clase, con pasión y velado nerviosismo.
Observo a los legisladores. Es muy probable que mucho de su actuar en el presente tenga remanentes de su paso escolar. Involuntario o no, circunstancial o no, se ve al que por su aspecto de sombra y anónima presencia está alejado de todos, recluido para sí mismo; al par de compañeros, hombre y mujer, que el destino los juntó y comparten a diario los temas de la semana con pícaras miradas; a la chiva loca que anda de mesa en mesa, de charla en charla, de ocurrencias pasajeras, de visitadora en el curul que le es ajeno; la seria muy seria que se concentra para no bostezar y acaso se mueve porque se le cayó al piso unas tarjetas blancas que jamás utiliza; la bonita fresita, la fresqui (fifí, se diría ahora), que impone color de piel traslúcida y estatura y ropa de marca y mirada firme y cuerpo de inmejorable musa legislada y legisladora; el tipo callado y observador, amable pero truculento, desparramando apenas el cuerpo pero de ojos de punta de alfiler de sastre, de cajón de sastre, con cinta métrica para precisar el arte de tomar decisiones.
El bólido parlante no termina aún:
“Es necesario que el ayuntamiento a petición acredite de propiedad de los bienes muebles a desincorporar y a enajenar en este caso con la factura original o en su caso copia certificada de la misma así se obtendrá la certeza jurídica y administrativa que apoye la dictaminación del presente asunto”
A discreción repetidamente indiscreta, el uso del celular sucede del lado de los legisladores como de los legislados. Visto desde la única entrada principal, con la gente ahí bostezante y en calma, de ortodoxa y mansa mirada, a ratos parece ese recinto como evangélico, ya sea por la parquedad y mínimo lujo, por la altura de la construcción, por las solemnidades ahí vividas. Y por el vestir de los asistentes, de algún modo al estilo de los pentecostales, metodistas, presbiterianos, sin que falte el joven profesor jubilado, el de los arrebatos, alto y espigado, con camisa a cuadros y pantalón de mezclilla, venido de los campos anchos de la poesía pastoril (locus amoenus), de sencillez rural sin fijarse ya qué tren es el que viene o el que se va.
¡Asamblea poética es lo que se espera cuando de una poeta galardonada se trata, parlamento de lira y arco, de retórica y poética, de verbo y elegancia! En cambio, la asamblea transcurrió con las palabras sabidas, gastadas, propias de esa comunidad de representación popular: Unidad, principios y propósitos, bienestar, transformación, justicia, tribuna, legislación, democracia…
–Yo me sé de memoria un poema bellísimo de la poeta Nava, allá cuando los talleres de poesía, cuando tenía en las manos temblor de juventud, sed de alba, apetito insaciable de palabras: A veces las palabras se deshacen, / se disuelven en la saliva / y se ahogan en el aliento; / son marchitas semillas, / luciérnagas sin brillo. / Pero es mejor guardarlas, / como vestido de novia, / como el primer beso; / arrinconarlas en el baúl / del silencio y del olvido. / De no hacerlo pueden morir, / asfixiadas por la luz, / desangradas por el viento / o asesinadas por el hombre / y ser un soplo perdido.
El bólido parlante sigue haciendo lo propio. Entre el gremio periodístico tlaxcalterco hay un compañero sui generis que cuida no ser impropio; similar al hermano en Cristo que reparte la hoja impresa de la misa dominical, interrumpe a unos cuantos y entrega fotocopias en tamaño oficio con un mismo contenido: la publicación independiente del Órgano Informativo del Club de Periodistas “Prensa Libre”. Llama la atención sus gafas terrícolas, solares, lunares, de equinoccio. “Ese hombre que ves ahí es el gran Parménides Ortiz Cano, culto como ninguno, bajado de no sé qué astros. Procura ser terrestre pero definitivamente su mundo no es este, le queda muy chico, muy llano, ignaro”
Y hablando de cosmología moderna y astrofísica actual, pasando por el Bing Bang y la Evolución del Universo, sin despreciar la materia oscura, la energía oscura, la formación de estructuras y agujeros y la búsqueda de vida y exoplanetas, ¿dónde está entre los asistentes la galardonada estrella de esta mañana?
La merecedora a la Presea “José Arámburu Garreta, 2026”, Marisol Nava Hernández, está sentada en la fila octava del lado izquierdo del recinto legislativo. Luce, como antes de entrar al aula universitaria, serena y concentrada. Hay cerca de ella una niña, admiradora, que la observa. Para ese día tan especial, porta un vestido de colores vivos, de pequeña hada, celosa de su magia. En cambio, la poeta consumada optó —como es su gusto— por un elegante vestido de primavera, ceñido al cuerpo, negro, de alta costura y líneas blancas que cubren del alfa al omega, que no de cabo a rabo, de punta a punta, pues, esa mezcla inusual de Afrodita y Atenea en un solo ser.
“Se pide al Secretario Parlamentario invite a pasar a esta Sala de Sesiones a la Dra. Marisol Nava Hernández. Asimismo, se pide al ciudadano Diputado David Martínez Del Razo, a nombre de la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, proceda llevar a cabo la entrega de la Presea “José Arámburu Garreta, 2026”, a Marisol Nava Hernández, reconocimiento a su actividad literaria y de investigación histórica, con significación social para el Estado de Tlaxcala se ha hecho acreedora de la misma. Se pide a los Diputados y Diputadas se pongan de pie”.
Marisol Nava Hernández levanta con orgullo el reconocimiento y medalla. Los asistentes a la Sesión Extraordinaria Pública y Solemne imponen aplausos nutricios, rotundos, de querella. ¿De querella dices? Claro, compadre, de disputa y diatriba con el destino porque ese reconocimiento ya lo tenía ganado la poeta desde hace muchas lunas y soles.
–Este reconocimiento se le debe agradecer a mi padrino Hache Cien.
–¿Hache cien? A mi padrino le dicen el Hache U.
–Me refiero al Diputado y Doctor Héctor Israel Ortiz Ortiz, Presidente de la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, porque bajo su impulso se concretó y ensalzó el trabajo académico y de investigación que se hace en la Uatequis.
–Yo lo que veo es que quieren mucho a la doctora Mary. Vinieron sus compañeros de escuela, alumnos, exalumnos, familiares, catedráticos, directivos, poetas no porque ese gremio es muy celoso de su oficio y no comparten para no hacer ni hacerse sombra.
–Yo vi que el parlamentario, ese jovencito, seguramente abogado, que asiste y corrige y auxilia a los diputados está muy guapo.
–Pues de las reuniones de Academia de Literatura a lo que hoy vivimos no hay mucha diferencia. Se aprueba el acta anterior, hay puntos a tratar, acuerdos, mínima discusión y nada de metáforas ni estética en el discurso. Es el mismo formato.
–Aquí leen refeo, me habrían de pagar un curso de lectura en voz alta y les quito a los legisladores silabeo, repeticiones y saltos, sustituciones, adivinación y omisiones. ¡Estos sí que pecan de palabra, obra y omisión!
–Me quedo con las ganas de haber escuchado un discurso de la poeta, unos versos, algunas palabras de orfebrería de su espíritu. Y mira que habla y lee bien bonito.
–Está bien que le reconozcan su investigación académica e histórica. Tengo dedicado su libro de hace veinticinco años, Lenguas y campanas. Relato oral de Chiautempan.
–Yo me quedo con una afirmación que hizo mi maestra Marisol cuando le pegunté por qué cursar Literatura. “La imaginación y la creatividad son ineludibles e inmarcesibles y todo se transmite con el lenguaje. Es trabajar con el lenguaje y la sorpresa que nos dan las obras literarias”
Veo pasar a un diputado entusiasta por la entrega de la Presea “José Arámburu Garreta, 2026” y suelta sin más: “La poesía de Marisol Nava es poesía en marcha”, así lo dijo y así se marchó el muy agraciado a su oficina del Congreso. Marchando, se diría.
Cuestiono al poeta José Márquez y afirma: “En Tlaxcala hay gente muy talentosa. Muy pocos. El análisis poético se sale de control, se escurre entre las manos. Difícil es hacerlo, porque la poesía se desvanece, se vuelve un ente de mil caras, se vuelve camaleónica. La poesía sirve de mucho y sirve de nada”
Alcanzo a otro diputado. La pregunta es concreta. Cómo aprecia usted la transformación poética de la Doctora Marisol Nava. Cuenta ya con cinco libros de poesía, publicados. Escupe: “La transformación no se decreta, se construye. No se presume, se demuestra. No se promete, se cumple. La historia nos observa, el pueblo nos evalúa y el futuro nos exige”.
Me devuelvo entonces con la memoriosa de los versos de Marisol Nava. Emocionada, termina de decirme el poema, titulado Palabras: Si las guardara el mar / no habría peces en la tierra, / si la luna lo hiciera / no habría estrellas, / debe guardarlas el hombre… / En vientos incomprensibles / son piedras ardientes, / son llamas de acero; / por eso la alegría enmudece, / por eso los ancianos olvidan. / Debe guardarlas el hombre / como el oro y la riqueza, / como el amor y el silencio, / como en el cementerio la risa, / como en un reloj el tiempo.