Árboles imprescindibles para el futuro: Historiadores naturales en peligro
Ignacio Abella destaca la importancia de plantar árboles ante el cambio climático y la necesidad de preservar su legado histórico y ambiental.
Ambiente. A 31 de Julio, 2023. ✍️
Los árboles, guardianes silenciosos de la historia del clima y portadores de siglos de vida en sus anillos anuales, enfrentan una alarmante desaparición debido a la actuación humana. Ignorando el papel crucial que desempeñan en nuestra subsistencia, tanto en centros urbanos como en bosques, su presencia se vuelve más relevante ante las previsiones de una progresiva subida de las temperaturas.
En su reciente libro «Grandes árboles para el futuro», el naturalista Ignacio Abella, reconocido experto y autor de numerosos libros sobre la magia de los árboles, aboga por fomentar la plantación de árboles en zonas urbanas y rurales. Según las estimaciones, en menos de 30 años, las poblaciones podrían enfrentar temperaturas equivalentes a lugares situados 1.000 km al sur de su ubicación actual.
Abella destaca la importancia de cultivar grandes árboles y espacios verdes en condiciones idóneas para optimizar su efecto mitigador del cambio climático, especialmente en la captura de CO2. El conocimiento adquirido en su larga trayectoria como buscador de las claves que nos ofrecen los árboles ha revelado respuestas a incógnitas actuales, como el cambio climático, la sequía y la falta de recursos alimenticios en diversas regiones del planeta.
El naturalista mantiene que históricamente los árboles han sido lugares de encuentro para los seres humanos, donde se han tomado decisiones importantes, se ha nacido y se ha muerto. Su energía es reconocida por todas las civilizaciones y han sido el centro de leyendas, apariciones místicas y respuestas a los problemas humanos.
Entre los árboles que Abella destaca por su importancia y carisma se encuentra el «tejo», el más misterioso de todos los cuentos con características únicas y un asombroso poder de regeneración. En Europa, los árboles como el «roble», el «tejo» y el «fresno» son especialmente relevantes, mientras que en América, la «ceiba», el «ahuehuete», el «guanacaste» y el «bálsamo» son algunos de los ejemplares emblemáticos que pueblan los ricos ecosistemas de Iberoamérica.
Desde Japón, el «ginko biloba» emerge como un árbol antiguo y venerado, testigo de la historia y la supervivencia tras el devastador bombardeo de Hiroshima.
Ignacio Abella concluye que es hora de aprovechar la formidable maquinaria de acondicionamiento del aire que representan los árboles, potenciando sus efectos beneficiosos para la salud física y anímica de los ciudadanos, así como para mitigar el cambio climático. El compromiso de preservar y plantar árboles se convierte en una oportunidad para crear un hábitat más saludable, habitable y biodiverso para las generaciones futuras.
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