Por: Luis Jesus Morales
La lamentable realidad de que «el enemigo de un mexicano es otro mexicano» quedó patente en un caso que se volvió viral. Una mujer de nacionalidad mexicana se vio en el centro de la polémica al expulsar de Estados Unidos a un vendedor ambulante de tamales debido al exceso de ruido en su vecindario.
Este bochornoso episodio tuvo lugar en Long Beach, Los Ángeles, cuando un tamalero llamado Antonio grabó un video en el que Sandra, una vecina suya, lo insultaba y le exigía que abandonara Estados Unidos debido al ruido de su bocina al vender sus tamales. En el video se observa a Sandra cuestionando a Antonio sobre sus permisos para vender sus productos en la calle, lo que dejó al hombre sorprendido por el trato tan desagradable de su compatriota.
«Te diré, cuando vengas a vender tamales sin licencia ni permiso, ve a ese lado y toca la bocina allí para que mis perros no hagan eso, porque cuando lo hacen, molestan a todos. Todos mis perros están registrados y vacunados, y como una persona decente, te pedí por favor que tocaras la bocina allá», expresó Sandra.
El vendedor mencionó que Sandra lo había insultado llamándolo de manera ofensiva. A pesar de esto, ella insistió en que no quería que Antonio volviera a su vecindario, argumentando que como cualquier comerciante, él debía pagar impuestos y cumplir con requisitos.
«Aunque el sol brille para todos, debes pagar intereses, impuestos y a los empleados. No sé si pagas a tus empleados. Del dinero que ganas, no pagas impuestos, no contribuyes como un comerciante alquilando un local, pagando cuentas y servicios», señaló Sandra. Finalmente, ante la indiferencia de Antonio ante sus constantes insultos, Sandra le sugirió que regresara a México para vender sus tamales.
«Paga tus obligaciones al gobierno, si no quieres hacerlo aquí, con este gobierno, vete a México, allá puedes hacer lo que quieras. No estás en México, estás en Estados Unidos, compórtate», concluyó Sandra.
La Comunidad Latina se une y enfrenta a la señora Tras la viralización del video de Antonio, miembros de la Comunidad Latina en Long Beach se dirigieron a la casa de Sandra para exigirle una disculpa al tamalero. Finalmente, Sandra se disculpó ante la multitud latina y aclaró que no es mala persona.
Sandra explicó que su comportamiento estuvo mal y, con lágrimas en los ojos, ofreció disculpas a Antonio por su actitud y por haberlo expulsado de EE. UU. «Antonio quiere que le pida disculpas por cómo me comporté con él, le estoy pidiendo disculpas porque mi comunicación fue incorrecta, estaba enojada», expresó.
«Me duele que piensen mal de mí. No soy mala, me entristece no haber sabido comunicarme contigo. Antonio, sinceramente estoy muy triste, me considero una mejor persona y me comporté de manera inapropiada, actué mal», agregó Sandra.