Exolunas el nuevo misterio del universo que podría cambiar la búsqueda de vida
A 17 abril 2025. Lizeth Cuahutle
Aunque aún no se ha confirmado la existencia de una sola exoluna, los científicos están convencidos de que podrían existir miles, incluso millones, en los sistemas planetarios más allá del nuestro. Detectarlas no es tarea fácil, pero su hallazgo podría cambiar por completo lo que sabemos sobre el cosmos y sobre las posibilidades de encontrar vida fuera de la Tierra.
Desde que en 1995 se descubrió el primer planeta orbitando una estrella distinta al Sol, los astrónomos han identificado más de 4 mil exoplanetas. Pero, ¿y sus lunas? ¿Dónde están? ¿Por qué no hemos hallado ninguna?
La búsqueda de exolunas no es caprichosa. En nuestro propio sistema solar, algunas lunas como Encélado, Europa o Titán son firmes candidatas a albergar vida gracias al calor interno generado por la fricción de las mareas o a sus océanos subterráneos. De ahí el interés por encontrar lunas fuera del sistema solar podrían ser incluso más habitables que los propios planetas.
Las herramientas actuales se centran en detectar exolunas a través del método del tránsito, que mide los cambios en la luz de una estrella cuando un planeta y posiblemente su luna pasa por delante. Aunque las variaciones son muy pequeñas, los científicos ya han detectado indicios que podrían apuntar a la existencia de estos satélites invisibles.
Otra técnica se basa en analizar el movimiento del planeta: si tiene una luna, su órbita presenta pequeñas alteraciones. Estos métodos, aunque complejos, ya han permitido encontrar una candidata: Kepler 1625 b-i, a 8 mil años luz de distancia, que orbita un planeta gigante similar a Júpiter.
Las exolunas también representan una esperanza en la búsqueda de vida. Gracias al calor interno y a la posible presencia de moléculas complejas, no es descabellado pensar que podrían ofrecer condiciones para la vida. Incluso, en sus atmósferas podrían encontrarse biomarcadores, sustancias químicas que solo se originan por procesos biológicos.
Agencias como la ESA tienen ya en marcha misiones clave como CHEOPS, PLATO y ARIEL, que entre 2026 y 2029 podrían ayudarnos a dar con la primera exoluna confirmada… y quién sabe, quizás también con los primeros indicios de vida fuera de la Tierra.
¿Será Kepler 1625 b-i la primera en revelarse? Por ahora es la candidata más fuerte, pero en un universo tan vasto, cualquier respuesta podría cambiar la historia de la astronomía.