Comer tarde podría alterar el metabolismo y aumentar el riesgo de ganar peso, sugiere estudio
a 17 mayo 2025. Lizeth Cuahutle
Un nuevo estudio sugiere que el momento en que comemos influye significativamente en la respuesta metabólica del cuerpo, más allá del conteo de calorías.
Una investigación publicada en la revista Cell Metabolism plantea que comer tarde, especialmente menos de cuatro horas antes de dormir, podría influir en el metabolismo, aumentar el hambre y favorecer el almacenamiento de grasa. Aunque estudios anteriores ya habían relacionado la alimentación nocturna con el aumento de peso, este nuevo experimento buscó controlar factores como el sueño, la actividad física y la cantidad de calorías consumidas para aislar el efecto del horario de las comidas.
El experimento, liderado por la neurocientífica Nina Vujovic y el profesor Frank A.J.L. Scheer, ambos de la Facultad de Medicina de Harvard, analizó a 16 adultos en dos escenarios diferentes. En una semana comían temprano (entre las 9:00am y 5:30pm), y en otra, tarde (entre las 1:00pm y 9:30pm), manteniendo las mismas calorías, sueño y actividad.
Los resultados mostraron que, al comer tarde, los participantes:
Quemaban en promedio 59 calorías menos al día.
Tenían más hambre, especialmente en la mañana.
Presentaban niveles más bajos de leptina (hormona de la saciedad) y cambios en los niveles de grelina (hormona del hambre).
Experimentaban alteraciones genéticas en el tejido adiposo, promoviendo el almacenamiento de grasa.
Scheer resumió el hallazgo clave: «una caloría no siempre es igual a otra, depende de la hora del día en que se consuma».
Aunque el estudio reveló respuestas fisiológicas al horario de la comida, no pudo confirmar si comer tarde provoca un aumento de peso a largo plazo. Expertos como Ali Zentner, especialista en control de peso en Canadá, señalan que el estudio, por su tamaño reducido y duración breve, no permite generalizar conclusiones para toda la población.
Otros especialistas, como el biólogo Satchidananda Panda, destacaron que el reloj biológico (ritmo circadiano) influye en cómo el cuerpo procesa los alimentos. Según sus investigaciones, evitar comer en la primera hora tras despertar y no ingerir alimentos en las tres horas previas al sueño podría beneficiar la salud metabólica, independientemente del peso corporal.
Kelly Allison, investigadora en la Universidad de Pensilvania, subrayó que la evidencia no sugiere cambiar radicalmente los horarios, sobre todo considerando que muchas personas no pueden seguir rutinas ideales por razones laborales o sociales.
Aun así, la recomendación general es intentar cenar tan temprano como sea posible y “cerrar la cocina” después.