Conoce la fascinante diversidad canina del México antiguo
México. A 30 de junio de 2025. Redacción
¿Pensabas que el México prehispánico solo conocía un par de razas de perros? ¡Piénsalo de nuevo! Contrario a la creencia popular y a algunas descripciones tempranas que solo hablaban de cuatro tipos, las recientes investigaciones arqueológicas y paleozoología nos revelan una sorprendente y rica diversidad de caninos que coexistieron con las culturas antiguas de nuestro país. Lejos de la idea simplista de unas pocas razas, el panorama de los perros prehispánicos es mucho más complejo y fascinante.
Por mucho tiempo, la narrativa se centró en descripciones del siglo XVI de cronistas como Francisco Hernández o Fray Bernardino de Sahagún, quienes mencionaban al Xoloitzcuintli (el famoso perro sin pelo), el Tlalchichi (un perro de patas cortas), el Tehui y un perro común. Esto llevó a pensar que la variedad era limitada. Sin embargo, los hallazgos en sitios arqueológicos y un análisis más profundo de los restos óseos han pintado un cuadro mucho más amplio.
Los perros no eran simples mascotas; desempeñaban roles vitales en las sociedades prehispánicas. Eran compañeros, guardianes, e incluso fuentes de alimento en ciertos contextos. Pero su papel más significativo, sin duda, estaba ligado al ámbito espiritual. El Xoloitzcuintli, por ejemplo, era considerado un guía esencial para las almas en su viaje al Mictlán, el inframundo.
Pero más allá de los conocidos, las evidencias sugieren la presencia de más de cuatro tipos. Algunos estudios hablan de al menos cinco, e incluso hasta siete variedades distintas de cánidos. Entre ellos, se ha identificado la existencia del «loberro», un híbrido de lobo y perro, y el «malix», un perro mestizo sin un linaje definido que era común en regiones como el sureste.
Hoy en día, la Federación Canófila Mexicana (FCM) reconoce oficialmente tres razas de perros con profundas raíces prehispánicas que lograron sobrevivir al paso del tiempo y la conquista:
🐾 Xoloitzcuintli: El icónico perro sin pelo, venerado por su misticismo y su importancia cultural.
🐾 Chihuahua: Descendiente de los «Techichi», pequeños perros que eran compañeros espirituales de los toltecas y otras culturas.
🐾 Calupoh: O el «perro lobo mexicano», un sorprendente híbrido de perro y lobo, cuyo reconocimiento es más reciente pero que honra una antigua conexión.
La próxima vez que veas un Xolo o un Chihuahua, recuerda que son solo una pequeña ventana a la rica y compleja historia de nuestros amigos de cuatro patas en el México antiguo. Una historia que sigue revelando sorpresas y que nos recuerda la profunda conexión entre el ser humano y el perro desde tiempos inmemoriales.