Luna llena: mitos, creencias y lo que dice la ciencia sobre su impacto en el cuerpo y la mente

Luna llena: mitos, creencias y lo que dice la ciencia sobre su impacto en el cuerpo y la mente

 

A 11  Julio 2025. Lizeth Cuahutle

 

La luna llena ha sido motivo de fascinación desde tiempos antiguos. Su luz intensa y presencia imponente en el cielo han inspirado mitos, rituales y supersticiones que perduran hasta hoy. Sin embargo, ¿qué hay de cierto en las creencias que vinculan al satélite con la salud, el comportamiento y las emociones humanas?

 

 

Diversas culturas han otorgado a la luna llena un valor simbólico y espiritual. Para los griegos era la diosa Selene; para los mayas, Ixchel, relacionada con la fertilidad. En religiones como el hinduismo y el budismo, esta fase lunar es motivo de ayunos y rituales. En el paganismo moderno, también se celebra como parte de sus prácticas espirituales.

 

Durante siglos, también se pensó que la luna podía provocar cambios de humor o comportamientos inusuales. El llamado “efecto lunar” dio origen a leyendas como la del hombre lobo, cuya transformación se atribuía a la plenitud lunar.

 

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos ha analizado varias de estas creencias. Aunque muchas personas aseguran dormir peor durante la luna llena, estudios científicos no han encontrado una relación significativa entre esta fase lunar y el insomnio, ni tampoco con niveles de cortisol, hormona relacionada con el estrés.

 

Lo mismo ocurre con otras creencias populares: investigaciones sobre el vínculo entre el ciclo menstrual y las fases lunares, o entre la luna y los partos, tampoco muestran evidencia científica que respalde una conexión real. Por ejemplo, un estudio que revisó más de 3,700 nacimientos espontáneos concluyó que no hay variaciones notables en los días de luna llena o luna nueva.

 

Algunos casos médicos también influyeron en la creación de mitos como el del hombre lobo. Enfermedades como la porfiria —que provoca sensibilidad extrema a la luz y daños en la piel— afectaban a personas que evitaban salir de día, lo que alimentó la idea de seres que solo aparecían de noche. Además, trastornos como la esquizofrenia o el consumo de alucinógenos han sido erróneamente asociados con transformaciones sobrenaturales.

 

Aunque la ciencia no ha encontrado pruebas que confirmen una influencia directa de la luna llena sobre el cuerpo humano o el comportamiento, su impacto cultural y emocional sigue siendo muy real. Su presencia nos conecta con el pasado, nos inspira y nos invita a reflexionar sobre los misterios del universo.

 

Creer o no en sus poderes es decisión de cada quien, pero lo cierto es que la luna llena continúa iluminando tanto el cielo como el imaginario colectivo.

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