Investigadores hallan vínculo entre ADN neandertal y fatiga física

Investigadores hallan vínculo entre ADN neandertal y fatiga física

 

Un estudio revela que una variante genética del ADN neandertal, aún presente en humanos modernos, reduce la eficiencia muscular y puede afectar el rendimiento físico.

 

20 de julio de 2025. Lizeth Cuahutle

 

¿Alguna vez te has preguntado por qué te fatigas más rápido que otras personas al hacer ejercicio? La respuesta podría estar en tus genes. Un equipo internacional de científicos, liderado por Dominik Macak y Hugo Zeberg, ha descubierto que una mutación genética heredada de los neandertales afecta la eficiencia del sistema muscular en algunos humanos actuales.

 

Publicado en la revista Nature Communications, el estudio revela que una variante en el gen AMPD1, presente en los neandertales, reduce la actividad de una enzima clave en el metabolismo muscular, lo que se traduce en menor resistencia física en situaciones exigentes.

 

 

Hace unos 60.000 años, los humanos modernos que migraron fuera de África se cruzaron con los neandertales en Europa y Asia. Como resultado, entre el 1 % y 2 % del ADN de las personas no africanas procede de esta especie extinta. En concreto, entre el 2 % y 8 % de los europeos actuales porta la variante neandertal del gen AMPD1.

 

Este gen codifica una enzima esencial para mantener el equilibrio energético durante esfuerzos físicos intensos. Sin embargo, la versión neandertal presenta una mutación que reduce su eficiencia en hasta un 25 % en humanos y hasta un 80 % en ratones modificados genéticamente.

 

 

Aunque la mayoría de los portadores no desarrollan enfermedades, el estudio señala que la mutación dificulta alcanzar un alto rendimiento físico. De hecho, el análisis de más de mil atletas de élite demostró que tener la variante defectuosa reduce a la mitad las probabilidades de destacar en deportes de resistencia o fuerza.

 

La mutación también se ha asociado a una mayor cantidad de grasa corporal, menor masa muscular magra y mayor riesgo de varices, aunque sus efectos varían entre individuos.

 

 

A pesar de sus efectos negativos, esta mutación fue común en los neandertales y aún persiste en humanos modernos. Los científicos sugieren que la evolución cultural, como el uso de herramientas o el trabajo en grupo, pudo reducir la presión evolutiva sobre la fuerza muscular, permitiendo que la mutación se transmitiera sin consecuencias graves.

 

Este descubrimiento no solo amplía el conocimiento sobre nuestra herencia genética, sino que también abre la puerta a comprender cómo la evolución antigua sigue moldeando nuestras capacidades físicas actuales.

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