La mente y el cuerpo un equilibrio energético clave para la salud
A 27 Julio 2025. Lizeth Cuahutle
La psiconeuroinmunología clínica (PNI) es una disciplina científica que estudia la interconexión entre los sistemas psicológico, neurológico, inmunológico, endocrino y metabólico del cuerpo humano. Su premisa fundamental es que la salud depende de la capacidad del organismo para redistribuir la energía entre estos sistemas según las demandas del entorno, lo que se conoce como flexibilidad metabólica.
El bioquímico Leo Pruimboom, pionero de la PNI en Europa, explica que este enfoque considera la salud como un estado dinámico, en el que el cuerpo se adapta a través de una compleja red de interacciones. Cuando esta red se ve comprometida, como ocurre en situaciones de estrés prolongado, mala alimentación o sedentarismo, puede desencadenarse una inflamación de bajo grado, un estado silencioso que afecta al 95 % de la población y está relacionado con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión o fibromialgia.
A diferencia de la medicina tradicional, centrada en síntomas específicos, la PNI propone un enfoque multidisciplinar para tratar las causas sistémicas de los trastornos, integrando psicoterapia, nutrición, actividad física y cambios en el estilo de vida.
El conocimiento es también una herramienta terapéutica clave. Enseñar al paciente cómo funciona su cuerpo y cómo puede intervenir en su salud, ayuda a cambiar patrones mentales que muchas veces perpetúan la enfermedad.
Además, la PNI ha demostrado que las emociones no solo afectan al estado de ánimo, sino también al sistema inmunitario. Investigaciones recientes revelan que el cerebro y las defensas están profundamente conectados, y que incluso las emociones negativas pueden debilitar las respuestas inmunológicas o favorecer conductas de evitación para proteger al organismo.
Aunque vivimos más que nunca, esto no significa que estemos más sanos. Por ello, la PNI sugiere una «vacuna contra la vida moderna»: hábitos conscientes que promuevan el equilibrio físico y mental, como la exposición natural a la luz, el descanso adecuado, una alimentación antiinflamatoria y una gestión emocional saludable.