Lascaux, un tesoro prehistórico que la ciencia obligó a cerrar

Lascaux, un tesoro prehistórico que la ciencia obligó a cerrar

 

Internacional. A 5 de septiembre de 2025. Redacción

 

Conocida como la «Capilla Sixtina de la prehistoria», las cuevas de Lascaux, en el suroeste de Francia, guardan uno de los conjuntos de arte rupestre más impresionantes del mundo. Sin embargo, hace más de 60 años, este incalculable tesoro fue cerrado al público de forma definitiva, una decisión drástica pero necesaria para salvar sus milenarias pinturas de la destrucción.

 

Descubiertas de forma accidental en 1940, las cuevas se convirtieron rápidamente en una de las atracciones turísticas más populares de Francia. Millones de visitantes se agolparon para admirar los vibrantes murales de toros, ciervos y caballos pintados hace más de 17,000 años. No obstante, esta afluencia masiva tuvo un efecto devastador. El dióxido de carbono exhalado, el aumento de la humedad y el calor que generaban las multitudes alteraron por completo el delicado ecosistema de la cueva.

 

Científicos y conservadores alertaron del rápido deterioro. La famosa «enfermedad verde», una plaga de algas y líquenes, comenzó a cubrir y degradar las pinturas. Ante la inminente pérdida de este patrimonio de la humanidad, el ministro de cultura André Malraux ordenó el cierre total de la cueva en 1963.

 

Lejos de resignarse, Francia apostó por la tecnología y la museografía para permitir que el público continuara maravillándose con el arte paleolítico. En 1983 se inauguró Lascaux II, la primera réplica meticulosa de la «Sala de los Toros» y el «Divertículo Axial», las secciones más espectaculares de la cueva original.

 

El éxito de esta iniciativa condujo a un proyecto mucho más ambicioso. En 2016, abrió sus puertas Lascaux IV (Centro Internacional de Arte Rupestre), una réplica casi completa y a escala real, construida con las técnicas más avanzadas para recrear fielmente la textura, la temperatura y la atmósfera de la cueva original. El centro, que ha recibido numerosos premios, también incorpora proyecciones y exhibiciones interactivas que contextualizan la vida de los hombres de Cromañón que crearon estas obras maestras.

 

Aunque la cueva original permanece herméticamente sellada al público, custodiada por un equipo de científicos y conservadores, Lascaux ha sabido reinventarse. Las réplicas no solo protegen un tesoro ancestral, sino que también garantizan que su legado y su historia puedan ser admirados por las futuras generaciones sin poner en riesgo la magia del original.

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