Científicos españoles encuentran evidencias de la domesticación temprana del perro en la península ibérica
A 27 septiembre de 2025. Lizeth Cuahutle
Un estudio realizado en el yacimiento de Peña Moñuz (Guadalajara) ha aportado nuevas pruebas sobre la presencia de perros domesticados en la península ibérica durante la Edad del Hierro. La investigación, llevada a cabo por un grupo de científicos españoles, utilizó técnicas tafonómicas y modelos 3D para analizar marcas de mordedura en huesos de animales consumidos por las comunidades celtibéricas.
Distinguir restos de lobos y perros en contextos arqueológicos es un desafío debido a sus similitudes anatómicas. Por ello, el equipo aplicó un enfoque tafonómico: examinaron 26 marcas de mordedura en huesos de cabras, vacas y cerdos, y las compararon con más de 650 huellas de referencia de distintos carnívoros. Los resultados demostraron una clara coincidencia con el perro doméstico (Canis familiaris), descartando la acción de lobos, zorros o felinos.
Las características de las mordeduras indicaron la presencia de perros de talla media, similares en dentición y complexión a un Labrador retriever moderno, con un peso estimado de entre 25 y 35 kilos. Su rol no se limitaba a la caza o vigilancia, sino también al consumo de restos animales dentro de los asentamientos, lo que refleja una relación cotidiana y funcional con las comunidades humanas.
Este hallazgo representa una de las primeras evidencias indirectas de la domesticación del perro en la península ibérica. La tafonomía se consolida así como una herramienta innovadora para identificar perros incluso cuando no se conservan huesos completos del propio animal. Además, abre la posibilidad de aplicar esta metodología a yacimientos más antiguos para rastrear la historia del perro en la región.
El estudio fue publicado en la revista científica Heritage y constituye un paso importante para comprender cómo los perros se integraron en la vida diaria de las comunidades ibéricas mucho antes de lo que se había documentado.