James Watson, co-descubridor del ADN y una de las figuras más polémicas de la ciencia moderna
A 14 noviembre 2025. Lizeth Cuahutle
James Dewey Watson, uno de los científicos más influyentes del siglo XX y co-descubridor de la estructura del ADN. Su legado científico es indiscutible: a los 25 años, junto a Francis Crick, descifró la forma de la doble hélice, un hallazgo que transformó la biología y dio origen a la genética moderna, la biotecnología y la medicina personalizada.
Sin embargo, su trayectoria quedó marcada también por una serie de declaraciones polémicas que lo llevaron al aislamiento académico en sus últimos años.
Originario de Chicago y considerado un niño prodigio, Watson ingresó a la universidad a los 15 años. Su momento decisivo llegó en 1953, cuando junto a Crick logró descifrar la estructura del ADN apoyándose en modelos tridimensionales y en la célebre “Fotografía 51” tomada por Rosalind Franklin. Ese trabajo les valió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1962, compartido con Maurice Wilkins.
Su descubrimiento sentó las bases para entender la replicación genética, las mutaciones y procesos que hoy permiten editar genes mediante herramientas como CRISPR.
Además de su papel en el descubrimiento del ADN, Watson fue director del Cold Spring Harbor Laboratory y primer responsable del Proyecto Genoma Humano. Aun así, sus opiniones públicas lo alejaron de la comunidad científica. En 2007 afirmó que las personas negras tenían menor inteligencia por razones genéticas, comentario por el que perdió cargos y prestigio. A lo largo de los años también realizó declaraciones despectivas sobre mujeres, personas homosexuales y otros grupos.
Sus posturas lo llevaron al ostracismo, opacando parte de su legado académico.
Aunque formó a generaciones de científicos y transformó áreas enteras de la biología, su figura divide opiniones. Para algunos, es un símbolo de intuición y creatividad científica; para otros, un ejemplo de cómo el talento no justifica la falta de responsabilidad ética.
A pesar de las sombras, la doble hélice del ADN descifrada en parte gracias a su trabajo sigue siendo un ícono universal y uno de los descubrimientos más influyentes en la historia de la ciencia.