El Ajusco, el bosque que devora a sus visitantes: Más de 300 desaparecidos desde 2017

El Ajusco, el bosque que devora a sus visitantes: Más de 300 desaparecidos desde 2017

 

18 de noviembre de 2025. México. Redacción

 

Lo que solía ser un pulmón verde y un escape de fin de semana para los habitantes de la Ciudad de México, el Ajusco se ha transformado en un territorio de alto riesgo. Entre 2017 y finales de 2025, esta zona montañosa del sur de la capital se ha convertido en un “foco rojo” de desapariciones, con cifras que, según colectivos de búsqueda y reportes periodísticos, superan los 300 casos en la Alcaldía Tlalpan, donde se localiza el parque nacional. Esta preocupante estadística se ha vuelto una sombra oscura sobre el que fue un popular destino turístico y de recreación al aire libre.

 

Aunque no existe una única cifra oficial que confirme las 314 personas reportadas como desaparecidas exclusivamente en el Cerro del Ajusco, diversos reportes y datos de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) para la Alcaldía Tlalpan respaldan la magnitud de la crisis. Colectivos de madres buscadoras, como «Una Luz en el Camino», han documentado y denunciado públicamente que existen más de 300 reportes de personas que no regresaron a casa tras visitar o transitar por el Ajusco desde 2017.

 

El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) de la Secretaría de Gobernación también muestra que la tendencia de desapariciones en Tlalpan se ha incrementado significativamente en el periodo analizado, con la zona del Ajusco concentrando múltiples incidentes. La cifra incluye a excursionistas, corredores y personas que fueron citadas en la zona por motivos que terminaron en su no localización, exponiendo un patrón de inseguridad que rebasa los peligros naturales de la montaña.

 

La tragedia del Ajusco se cristaliza en los rostros de sus víctimas y en casos emblemáticos que han puesto el problema bajo los reflectores. Casos como el de Pamela Gallardo Volante, desaparecida en 2017 en el kilómetro 13.5 de la carretera Picacho-Ajusco, y la más reciente desaparición de la senderista Ana Amelí García Gámez en julio de 2025, evidencian la continuidad de esta crisis. Los familiares de las víctimas han tenido que suplir la falta de una respuesta coordinada de las autoridades, organizando brigadas de búsqueda autogestionadas en el vasto terreno boscoso, enfrentando la desazón de una respuesta burocrática.

 

Una respuesta común ha sido que «Aquí no vamos a encontrar fosas clandestinas. Por la propia geografía del terreno, puede haber restos o ropa, pero no fosas”, lo que contrasta con los hallazgos de restos óseos realizados por los propios colectivos en zonas aledañas como Tilapa y Xalatlaco.

 

La proliferación de desapariciones en el Ajusco, que es un punto estratégico de salida y entrada a la Ciudad de México, sugiere la operación de grupos de delincuencia organizada que han encontrado en la reserva natural un sitio ideal para cometer delitos con impunidad. A esto se suma la frustración de los familiares, quienes denuncian un conflicto burocrático y una falta de diligencia en las búsquedas por parte de las autoridades capitalinas.

 

La lentitud en la activación de protocolos, la falta de personal especializado y la descoordinación entre corporaciones (FGJCDMX, CBP-CDMX, SSC) han obligado a las familias a tomar la pala y rastrear ellas mismas el terreno, buscando justicia y verdad en el bosque que se llevó a sus seres queridos.

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