El León de Venecia esconde un origen inesperado, la icónica escultura habría sido fabricada en China en el siglo VIII
A 23 noviembre 2025. Lizeth Cuahutle
Un reciente estudio internacional reveló un dato sorprendente sobre uno de los símbolos más reconocidos de Venecia: el famoso león alado de San Marcos, que corona una de las columnas de la Plaza homónima, no fue creado en Europa como se creía durante siglos, sino en China durante la dinastía Tang.
La investigación, publicada en la revista Antiquity, analizó la composición del bronce de la escultura mediante estudios isotópicos de plomo. Los resultados confirmaron que el cobre utilizado proviene de depósitos minerales ubicados en Anhui y Zhejiang, regiones del sureste chino que fueron importantes centros mineros durante el siglo VIII.
La escultura, de más de cuatro metros de largo, presenta rasgos inusuales para el arte europeo: hocico bulboso, colmillos visibles, melena ondulada y según registros históricos incluso cuernos, elementos característicos de los *zhènmùshòu, criaturas guardianas utilizadas en tumbas imperiales chinas. Estas coincidencias llevaron a los especialistas a concluir que el león veneciano originalmente fue una figura funeraria oriental.
Aunque no existe documentación que confirme cómo llegó la pieza a Europa, los investigadores plantean una hipótesis posible: que la escultura viajara desde Asia a través de la Ruta de la Seda y que fuera adquirida por la familia Polo durante sus estadías en la corte de Kublai Khan, entre 1264 y 1268. Ya en Venecia, el león habría sido modificado para adaptarlo al simbolismo cristiano de San Marcos: se le retiraron los cuernos, se recortaron sus orejas y se reforzó su melena y sus alas.
Este hallazgo cierra décadas de debate sobre el origen del emblemático león, al que se atribuían posibles procedencias mediterráneas o orientales sin consenso claro. Para los investigadores, lejos de restarle valor, el descubrimiento refuerza la identidad cosmopolita de Venecia y su larga historia de intercambios con el Oriente.
Además, el estudio destaca que la presencia de esta pieza en la ciudad puede interpretarse hoy como un testimonio del temprano proceso de globalización que caracterizó al comercio medieval.