La momia de Ötzi portaba una cepa de VPH de alto riesgo presente en humanos modernos
A 17 enero 2026. Lizeth Cuahutle
El hallazgo de la momia de Ötzi, descubierta en 1991 en los Alpes de Ötzal, continúa aportando información clave para la ciencia. A más de 35 años de su localización, investigadores identificaron en su organismo una variante del virus del papiloma humano (VPH16), considerada una de las cepas de alto riesgo asociadas al desarrollo de diversos tipos de cáncer en la actualidad.
Ötzi fue encontrado el 19 de septiembre de 1991 por los alpinistas alemanes, a una altitud de 3 mil 210 metros sobre el nivel del mar, en la frontera natural entre Italia y Austria. En un inicio se creyó que se trataba de un montañista reciente, sin embargo, estudios posteriores confirmaron que el cuerpo correspondía a un hombre que vivió hace más de 5 mil años.
De acuerdo con un estudio publicado en la plataforma científica bioRxiv, el análisis genómico del cuerpo momificado reveló fragmentos de ADN pertenecientes al linaje VPH16a. Esta evidencia fue comparada con muestras del Hombre de Ust-Ishim, un varón que habitó Siberia hace aproximadamente 45 mil años, quien también portaba rastros del virus.
Los resultados indican que la cepa VPH16 ha acompañado a los humanos modernos desde tiempos muy antiguos, probablemente antes de las principales migraciones fuera de África.
Este descubrimiento representa la evidencia molecular más antigua conocida del VPH de alto riesgo en humanos modernos, lo que cuestiona teorías previas basadas únicamente en modelos computacionales. Además, refuerza la idea de que el virus ha evolucionado junto con la especie humana.
Uno de los objetivos del estudio fue analizar la hipótesis que atribuía a los neandertales la transmisión del VPH al Homo sapiens. Sin embargo, la presencia del virus en el individuo de Ust-Ishim sugiere que ya existía antes de la hibridación entre ambas especies en Eurasia, aunque los científicos aclaran que el tamaño de la muestra aún es limitado.