Jornada violenta en Bolivia deja varios lesionados
16 de mayo de 2026. Bolivia. Redacción
Una jornada de extrema violencia en El Alto, Bolivia, dejó varios heridos así como daños de magnitud y la suspensión temporal de la Línea Azul de «Mi Teleférico» (tramo UPEA – Río Seco), luego de que manifestantes evistas atacaran la infraestructura pública en respuesta a un operativo militar y policial que intentó desbloquear rutas tras 11 días de protestas.
Aunque el Gobierno desplegó a 3,500 efectivos para reactivar el suministro de alimentos y combustible, los sectores movilizados reinstalaron los bloqueos, desataron fuertes enfrentamientos con las fuerzas del orden y anunciaron la radicalización de sus medidas, manteniendo como principal exigencia la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Grupos de manifestantes arremetieron contra la infraestructura pública y provocaron destrozos en las estaciones de la Línea Azul del sistema de transporte por cable de la empresa estatal Mi Teleférico. El ataque obligó a la suspensión inmediata del servicio en un tramo clave de la red urbana, dejando a miles de usuarios varados.
Los incidentes ocurrieron pocas horas después de que la Policía Boliviana y las Fuerzas Armadas ejecutaran un masivo operativo conjunto para liberar las principales rutas vehiculares de la urbe alteña, las cuales llevaban 11 días bloqueadas.
De acuerdo con el reporte oficial de la Empresa Estatal de Transporte por Cable, una turba de manifestantes atacó de manera violenta la Sección 2 de la Línea Azul, concentrando las agresiones en las estaciones de la Universidad Pública de El Alto (UPEA) y de la zona de Río Seco (Exparada 8). Las imágenes difundidas muestran destrozos de magnitud, incluyendo la rotura de los ventanales de vidrio de las terminales.
«Ante los ataques a nuestra estación por parte de los manifestantes, y resguardando la seguridad de los usuarios y el personal de Mi Teleférico, cerramos la operación comercial temporalmente en la sección 2 de la Línea Azul (Río Seco – UPEA)», informó la institución a través de sus canales oficiales. Las autoridades aclararon que el resto de las líneas de la red urbana continúa operando de forma regular.
Por su parte, el ministro de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, Mauricio Zamora, lamentó profundamente el atentado contra los bienes del Estado. La autoridad instó a los movilizados a cesar los actos de vandalismo, recordando que este medio de transporte es de uso diario para la población alteña y trabajadora.
La escalada de violencia se dio en respuesta al operativo denominado «Corredor Humanitario», desplegado desde la madrugada por un contingente de 2,500 policías y 1,000 militares. Los uniformados lograron despejar temporalmente vías troncales en sectores estratégicos como Senkata y Río Seco para reactivar el suministro de combustible y alimentos.
Sin embargo, tras el retiro parcial de los efectivos, los sectores movilizados (afines al ala evismo) lograron rearticularse. Los manifestantes reinstalaron los puntos de bloqueo utilizando escombros y piedras, desatando fuertes enfrentamientos con los cuerpos de seguridad.
El Gobierno central, mediante el vocero presidencial José Luis Gálvez, enfatizó que se realizarán todos los esfuerzos posibles para «evitar un derramamiento de sangre», aunque se ratificó que las fuerzas del orden se mantendrán alerta. El clima en El Alto sigue siendo de alta tensión social, mientras que los sectores movilizados han anunciado la radicalización de sus medidas de presión, manteniendo entre sus principales exigencias la renuncia del presidente Rodrigo Paz.