¿Pueden los perros volverse “adictos” a sus juguetes? Un estudio explora este curioso comportamiento
A 30 de noviembre 2025. Lizeth Cuahutle
¿Alguna vez has escuchado a alguien decir que su perro es “adicto a la pelota”? Aunque suene como una exageración, un nuevo estudio sugiere que algunos perros pueden mostrar comportamientos muy parecidos a las adicciones conductuales humanas, como la impulsividad, la obsesión por un estímulo y la frustración cuando no lo obtienen.
La investigación, publicada en Scientific Reports, fue realizada por Stefanie Riemer, bióloga del comportamiento de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena. Su interés surgió después de escuchar a muchos dueños describir a sus mascotas como obsesivas con ciertos juguetes, especialmente las pelotas. Pero nadie había analizado científicamente si los criterios de adicción humana podían tener un equivalente en los perros.
Riemer aclara que, por ahora, no se puede hablar de una adicción real. Más bien, los investigadores identifican “indicadores similares a una adicción”: deseo intenso, persistencia aun cuando no hay recompensa y comportamientos de frustración cuando el juguete desaparece.
En humanos, la adicción implica compulsión, cambios de humor al recibir la recompensa y síntomas parecidos a la abstinencia cuando falta el estímulo. Para explorar esto en perros, se realizaron 14 pruebas con 105 perros de diversas razas, incluyendo pastores, terriers y retrievers.
En una de las pruebas, los animales debían elegir entre su juguete favorito colocado en una caja cerrada o en un estante inaccesible y otra recompensa disponible, como comida o juego con su dueño.
Los perros con comportamientos más obsesivos ignoraban la recompensa accesible e intentaban romper la caja, mirar fijamente el estante o mantenerse únicamente concentrados en el objeto prohibido.
En otra prueba, cuando se retiraban todos los juguetes y objetos de la sala, algunos perros continuaban caminando de un lado a otro, mirando la puerta o la estantería donde antes estaban los juguetes, mostrando claros signos de frustración.
La investigación encontró que razas como el pastor alemán o el pastor belga mostraron las puntuaciones más altas en comportamientos similares a la adicción. Estas razas han sido históricamente seleccionadas para tareas que requieren altos niveles de concentración, persistencia y motivación, por lo que no sorprende que su impulso de trabajo pueda intensificarse cuando se trata de jugar.
Aunque estas características son útiles en perros de trabajo, pueden derivar en problemas cuando la frustración aumenta. “En algunos perros, el bienestar se ve claramente afectado si experimentan altos niveles de frustración al no obtener la recompensa”, señala Riemer.
Expertos no involucrados en el estudio consideran que este es un avance importante para entender la psicología animal. Sin embargo, advierten que aún faltan muchas respuestas.
Julia Espinosa, investigadora de la Universidad de York, explica que a diferencia de los humanos que son conscientes del riesgo en conductas adictivas, los perros no poseen esa noción. Por ello, lo que parece “adicción” podría ser simplemente un comportamiento compulsivo o una motivación muy alta.
Además, el estudio se enfocó únicamente en perros que ya eran muy motivados por el juego, por lo que no se sabe qué tan común es este fenómeno en la población general.
Por ahora, los especialistas son claros: no se debe diagnosticar a un perro como adicto a partir de este estudio. Se trata de una investigación exploratoria que apenas abre la puerta a un tema poco estudiado y, al mismo tiempo, muy relevante para el bienestar animal.